La vida sigue, después de tantas catástrofes y hechos que han marcado el país de diferentes maneras, han sido meses de transitar entre barbaries y escándalos en una cruel muestra de realidad de la política y la sociedad mexicana, o quizás del peor de los cinismos que lo mismo alcanza a la clase política, empresarial o social, casas, bienes y propiedades por aquí y por allá, lujos exorbitantes y extremos. Líderes que no encabezan causas sociales o problemas de índole general. Partidos de oposición que no hacen planteamientos con profundidad y crítica de las malas acciones y toma de decisiones del gobierno. Ciudadanos cansados de que les vaya mal en la economía, en la seguridad, en la educación y prácticamente en todo lo que tratan de emprender que sin más ni más se viene abajo o no prospera.