El recorte al gasto público que anunció el secretario de Hacienda por 124 mil millones de pesos suscita varios comentarios. En primer lugar, que se trata de un monto significativo, que seguramente tendrá efectos sobre el conjunto de la economía, pues ya se sabe que el gasto del gobierno constituye el instrumento más importante para impulsar el crecimiento, de manera que su descenso implica que ese impulso también disminuye y, por lo tanto, puede esperarse que la meta de crecer entre un 3.2 y 4.2 por ciento, que de por sí no era creíble que realmente pensaran que se iba a cumplir, ahora, con el recorte, es seguro que no se alcanzará, pues se necesitaría casi un milagro, como que los precios del petróleo se recuperaran hasta los 100 dólares o que la economía estadounidense creciera a tasas elevadas, o que Europa saliera en este año de la crisis. Y nada permite prever que tales milagros económicos ocurran en los meses próximos.