Más aniversarios en 2021
Como la novela era un género prohibido por la Corona española, surge la primera novela mexicana: El Periquillo Sarniento, del sin par José Joaquín Fernández de Lizardi.
Como la novela era un género prohibido por la Corona española, surge la primera novela mexicana: El Periquillo Sarniento, del sin par José Joaquín Fernández de Lizardi.
El proyecto, no es más que la verdad, me apasionaba y quería que él lo financiara. Lo digo con nostalgia. El tiempo pasó. Así las cosas, no pudimos concretarlo.
La estadounidense hija de inmigrantes chinos, Ami Tan (19 de febrero de 1952) ha dicho que cuando publicó su novela superventas El Club de la Buena Estrella estaba preparada para que durara sólo un par de semanas en las mesas de novedades y luego fuera olvidada.
Según la región fuera agrícola, minera o de pesca etc., se enviaba un experto en cada menester para enseñar a los habitantes mejoras en su tipo de producción.
Las novelas de francés Maurice Leblanc (11 de diciembre de 1864-6 de noviembre de 1941) vuelven a plantarse en las mesas de novedades tras el éxito de la serie “Lupin”, inspirada en el ladrón de guante blanco que protagonizó 20 de sus novelas breves.
Transcurre el 9 de noviembre de 2089. Vuelo rumbo a Berlín, desde donde reportaré la fiesta centenaria de la Revolución Pacífica que durará hasta el 3 de octubre de 2090, montado sobre mi águila metálica-carnosa.
Esta festividad religiosa es producto del sincretismo entre la cultura romana, que honraba a la luz con la fiesta de las calendas (velas), y la iglesia católica que celebra la presentación de María y su hijo ante el templo.
La prosa de Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 10 de enero de 1956) como novelista, ensayista y cronista, le ha valido un puesto (la silla u) en la Real Academia de Española, los más altos premios de las letras españolas y un caudal de lectores fieles.
Fue entre el 9 y el 20 de enero de aquel funesto año 2 Tecpalli, que el pueblo azteca se congregó en torno a la unción de su “Gran Señor de la Palabra”, su Huey Tlatoani.
El británico E. M. Forster (1 de enero de 1978-7 de junio de 1970) es el autor de la frase: “Si tuviera que elegir entre traicionar a mi país o traicionar a mi amigo, sólo espero tener las agallas para traicionar a mi país”.
Una pandemia de tan graves consecuencias como la del Covid-19 no habíamos vivido en la historia reciente, de tal manera que para todos en el mundo se trató de algo inesperado, que no conocíamos.
A la luz de las nuevas dimensiones morales provocadas por las profundas transformaciones sociales de fines del siglo XX, hoy la humanidad enuncia una sociedad sexo-igualitaria, pluricultural y pluriétnica.
Polígrafo de estilo incomparable y con una cultura humanística deslumbrante, encontró en la historia nacional sobre todo decimonónica uno de sus espacios, por antonomasia, de detenida reflexión.
Estrenada en México, el 24 de marzo de 1936, en el Cine Regis, Petter Ibbetson, clasificada, entre buena y obra maestra, criterios aparte, fascina por el tema tratado: un drama, llevado hasta el paroxismo romántico del amor loco imposible.
Gran personaje del siglo XVIII, uno de los fundadores de la nación estadounidense, Benjamín Franklin (17 de enero de 1706-17 de abril de 1790) fue hombre de su tiempo
La decisión a favor de la capital de la República Mexicana se fincó en función a los eventos relevantes que propusimos a los integrantes de la organización internacional convocante.
En 1938, provocó un pánico nacional con su radioemisión de La guerra de los mundos de H. G. Wells (la gente creyó que los marcianos han invadido la tierra).
Esas “Cuatro Estaciones” –en este lacónico 2020, sacudido por la pandemia y con la crisis económica, sin paralelo, que soportamos– hubieran inspirado al barroco maestro a plasmar tal calamidad a través de sonidos armónicos pero terroríficos.
De la mano del Zurdo Mendieta, un detective rudo que se aferra al diván del psicoanalista, Élmer Mendoza (Culiacán, Sinaloa, 6 de diciembre de 1949) entró de lleno a la narrativa policiaca. Transcribo las primeras líneas de su premiada novela Balas de plata.
En esta búsqueda de un nacionalismo a ultranza, se puede decir incluso que la obra de Dvorak amplió los límites musicales de una Bohemia ideal ya fantásticamente configurada por su antecesor.