Sabía que se debate el acceso de los jóvenes a las redes sociales
Australia ya dio el primer paso y prohibió por completo estas plataformas para chicos bajo esa edad desde diciembre de 2024, con multas millonarias para las empresas que no cumplan.
Australia ya dio el primer paso y prohibió por completo estas plataformas para chicos bajo esa edad desde diciembre de 2024, con multas millonarias para las empresas que no cumplan.
Esa carencia tiene consecuencias reales: un programa de IA puede fallar en tareas que para un humano son obvias —por ejemplo, distinguir una cebra de un paso peatonal— o entender que si alguien dice “hace frío aquí” podría querer cerrar la ventana.
Uno de los datos más sorprendentes es que la NASA y otras agencias espaciales están investigando el uso de impresoras 3D para crear alimentos.
Un estudio reciente que analiza la “habitabilidad potencial” de cuerpos del sistema solar, si se desplazaran a la órbita de la Tierra (1 UA), concluye que Titán es un candidato condicional
Es una buena pregunta y es perfectamente válido —y necesario— hablar de una ética digital para la Inteligencia Artificial, incluso si la IA muchas veces “refleja lo que somos”: nuestros sesgos, miedos y falacias.
El reto es mayúsculo, porque la IA aprende de datos, y esos datos a menudo reflejan nuestros propios sesgos y prejuicios.
También hay expertos que demostraron que, con poco dinero, se pueden interceptar comunicaciones militares y civiles por satélite por falta de cifrado, lo que abre paso a espionaje y ataques aún más sofisticados.
Esta realidad impactante fue revelada por OpenAI, la empresa detrás de la popular inteligencia artificial, y nos invita a reflexionar sobre un tema urgente: la salud mental en la era digital. Aunque las conversaciones con ChatGPT pueden parecer una ayuda temporal para algunas personas, es fundamental entender que un chat no tiene la capacidad ni Seguir Leyendo
Así que el silencio en el cosmos, conocido como la paradoja de Fermi —que se pregunta por qué aún no hemos encontrado a nadie en un universo tan inmenso— podría deberse a que las civilizaciones ya no son detectables cuando alcanzan cierto nivel tecnológico.
La creadora de Tilly, la actriz y productora Eline Van der Velden, defiende que su intención es solo ampliar las opciones de contar historias. Pero la polémica ya está encendida.
Más allá de la tecnología, estas estrellas sintéticas podrían convertirse en íconos culturales que acompañen a las nuevas generaciones, adaptándose y evolucionando con ellas.
En un mundo donde la información se ha vuelto un campo de batalla ideológico, Musk ha puesto su mirada en la enciclopedia libre más grande del planeta, acusándola de inclinarse fuertemente hacia la izquierda activista.
Es como si el esfuerzo que se ahorró la IA se lo pasara al trabajador que la recibe, creando una carga extra y un estrés que antes no existía.
Los expertos, en un ejercicio de biología sintética, le “enseñaron” a un modelo de lenguaje de IA, similar al que usamos para chatear, las “reglas” del diseño viral.
Además del riesgo militar, existe una amenaza aún más insidiosa: la basura espacial. La Agencia Espacial Europea rastrea cerca de 40,000 objetos en órbita, y más de 3,000 nuevos fragmentos se sumaron solo este año por colisiones.
Es una explicación sombría, pero plausible, para la Paradoja de Fermi, la cual se pregunta por qué, si hay tantos planetas y estrellas, no hemos encontrado ya signos de vida inteligente.
Esta “fantasma” digital no solo producía textos que sonaban convincentes, sino que también era capaz de agregar detalles tan específicos, como la mención de lugares que no existen, lo que no levantó sospechas de los editores
Este fenómeno destapa una nueva y preocupante vulnerabilidad en el corazón de la ciencia. Si no se regula, corremos el riesgo de que investigaciones de mala calidad o incluso fraudulentas se publiquen como si fueran válidas,…
Se cree que la presencia de estos hongos en la zona de exclusión podría estar ayudando a descontaminar el área. Los científicos están emocionados, porque este descubrimiento podría tener aplicaciones increíbles.
Este material, una especie de andamio molecular, se implanta en la zona dañada y no solo sirve de soporte, sino que también libera moléculas bioactivas que “engañan” a las células cercanas para que empiecen a producir nuevo cartílago.