Fin de la izquierda y el renacer de la derecha

Para comenzar, la sucesión del 2029 no la decidirá la señora Sheinbaum; es una determinación que, si vive, en forma libre y soberana va a adoptar AMLO. Como lo he afirmado anteriormente, ella tendrá un gran privilegio: saber, antes que nadie, el nombre de su sucesor.