Fraude en México: el peor año jamás registrado
El fraude ocupa el quinto lugar entre 26 delitos por número de denuncias y es el tercero que más crece este año.
El fraude ocupa el quinto lugar entre 26 delitos por número de denuncias y es el tercero que más crece este año.
Edición correspondiente al domingo 11 de octubre de 2026.
La detención del exgobernador sorprendió a propios y extraños, su perfil y forma de vida, no concuerda con los ilícitos que le achacan, la percepción es que se trata de distraer la atención y pegarle a la oposición al régimen a través de un personaje que representa un símbolo histórico.
De ahí que la jefa del Ejecutivo esté perdiendo, vergonzosamente, su posibilidad de pasar a la historia, no como la primera mujer en ocupar la silla presidencial, sino de actuar como la ciudadanía lo esperaba de ella.
No hay liderazgos emergentes, al menos no los suficientes, lo que si se ha registrado es un reciclaje de cuadros que figuran desde hace cuarenta años o más en las lides políticas.
Sostengo enfáticamente que mientras el oficialismo transforma sistemáticamente cada crítica razonada en una supuesta afrenta a la soberanía nacional, la oposición se limita a llevar un inventario contable de los errores del régimen…
El dato desmiente la narrativa de un simple plebiscito sobre Claudia Sheinbaum: lo que está en juego es si Morena puede retener un dominio territorial construido en 2018 y 2024, mientras una oposición fragmentada intenta demostrar que aún respira.
A este escenario se suman los conflictos internos que aquejan a la oposición, similares a los que padece el partido en el gobierno. Paralelamente, diversas figuras opositoras enfrentan severos cuestionamientos judiciales.
Los datos que se eludieron en el informe presidencial se reflejan en esas encuestas que, al mismo tiempo que le dan a Sheinbaum una aprobación de 70% aproximadamente, simultáneamente la reprueban en seguridad…
En la ventana democrática, los ciudadanos organizaban las elecciones y contaban los votos. En el autoritarismo lopista, cada funcionario electoral, desde el más bajo hasta la presidenta, está al servicio del régimen.
El voto no oficialista se encuentra sumamente fragmentado para encarar al partido del Gobierno. Morena confía plenamente en que la base de beneficiarios de los programas sociales incline la balanza a su favor en el competido escenario de 2027.
Disponen de todo el dinero, los instrumentos de persecución, los funcionarios electorales, pero los votos siguen contándose en las casillas y el resultado publicándose ahí mismo.
Frase: Un episodio bochornoso ocurrió el pasado 29 de julio, cuando el INE, en una muestra de sumisión absoluta, ordenó a Alejandro “Alito” Moreno eliminar sus publicaciones donde calificaba atinadamente a Morena como “narco partido”.
Esto no lo hace de una manera temperamental o visceral. Tiene una estrategia y ésta se orienta a salvar su cabeza, es decir, a no caer en una cárcel mexicana, a acrecentar su patrimonio económico y a victimizarse.
No fue gratuito el reciente episodio en que la presidenta ordena a un funcionario de Quintana Roo faltar a la ley; una reedición de aquel desafortunado “no me vengan con ese cuento de que la ley es la ley” de López Obrador.
La calificación internacional de México como narcoestado y de López Obrador como narcopolítico es algo asumido como verdad, cuestión que en los últimos días se subraya con la defensa fáctica que ha hecho la señora Sheinbaum de Ismael “El Mayo” Zambada al criticar que EU lo haya detenido.
Ya han transcurrido 38 años de la denominada caída del sistema, de lo que se presume fue un fraude electoral de gran proporción, perpetrado desde la secretaría de Gobernación en la que despachaba Manuel Bartlett Díaz, actualmente de la 4T.
Ahora en la época actual tampoco se pueden ocultar, los privilegios, excesos y corrupción a la que tanto aluden del pasado, es inconmensurablemente superior en las administraciones morenistas…
Como señalaron ambos políticos en 2017, la segunda vuelta no solo otorga mayor legitimidad al ganador, sino que obliga a construir gobiernos de coalición que superen la fractura partidista y eviten el autoritarismo.
Esto deben valorarlo en su justa dimensión los principales organismos empresariales, y actuar de manera consensuada en favor del imperativo de liquidar un flagelo que tiene en jaque al país.