Al cuarto intento, Keiko Fujimori Higuchi asume el poder en Perú

La suerte está echada (Alea iacta est). Ya se cruzó el Rubicón. Keiko, tendrá que demostrar que no solo es “la hija bendita” (que eso significa su nombre en japonés), de Alberto Fujimori —quien bastantes culpas tuvo que pagar en la cárcel—, sino que no es un simple capítulo anecdótico para la historia reciente de su país.

Cuando la Constitución deja de ser un límite del poder

En los días siguientes han trascendido versiones sobre intensas discusiones internas, posiciones encontradas entre ministras y ministros y desacuerdos respecto del relevo en la presidencia de la SCJN. Pero la noticia nunca fue quién podría ocupar esa presidencia.

Una presidenta que es incapaz de gobernar

Nuestra presidenta, detenta el Poder sólo formalmente; en la realidad no ha podido ejercer su autoridad (ella lo llama soberanía) sobre ciertos sectores de la población, respecto de grandes partes del territorio y con relación a no pocos servidores públicos que, en teoría, dependen de ella.

Fin de la izquierda y el renacer de la derecha

Para comenzar, la sucesión del 2029 no la decidirá la señora Sheinbaum; es una determinación que, si vive, en forma libre y soberana va a adoptar AMLO. Como lo he afirmado anteriormente, ella tendrá un gran privilegio: saber, antes que nadie, el nombre de su sucesor.