A Confusão Brasileira
Ahora, aún oficial y definitivo, el resultado todavía no es realidad del todo. El derrotado puede acudir todavía al Tribunal Superior Federal para anular las elecciones por cualquiera de las salidas legales.
Ahora, aún oficial y definitivo, el resultado todavía no es realidad del todo. El derrotado puede acudir todavía al Tribunal Superior Federal para anular las elecciones por cualquiera de las salidas legales.
Omar García Harfuch, aunque físicamente es moreno, poco o nada tiene que ver con esos facinerosos. Políticamente es incoloro y, contrariamente a AMLO y a la actual presidente de la República, no es bocón.
Edición correspondiente al domingo 18 de octubre de 2026.
En la presente elección, además de elegir al titular del Ejecutivo, se hizo lo propio con los gobernadores de los 26 estados y el Distrito Federal que componen el país, 513 diputados federales, dos tercios del Senado (81 senadores) y asambleas regionales.
Los homicidios siguen cobrando todos los días su cuota, las denuncias por desapariciones siguen aumentando y los índices sobre la inseguridad en todo el territorio nacional siguen en aumento.
La elecciones del domingo pasado en Brasil tuvieron un largo preámbulo con la participación de la imagen religiosa.
Ambas cabezas son de poco cerebro; una, es esa señora delgada peinada con cola de caballo; y el otro, es un señor tabasqueño que vive en su señorío, en Chiapas, en una millonaria hacienda, de cuyo nombre no quiero acordarme.
Esos cuerpos normativos no pueden confiar la función interpretativa de la Constitución a una autoridad que es inferior y que no tiene la calidad de ser Poder en el sentido constitucional. El acuerdo, a todas luces, es anticonstitucional.
El artículo 32 constitucional establece que la ley regulará los derechos de los mexicanos que posean otra nacionalidad y fijará las normas necesarias para evitar conflictos derivados de la doble nacionalidad.
Lo que realmente interesa al oficialismo es cómo mantener el poder. Sólo de esa manera se explican las principales reformas que se han promovido desde la presidencia de la República…
En su Segundo Informe, Sheinbaum sostuvo que México va bien y tiene rumbo. Destacó la reducción de los homicidios, el aumento del salario mínimo, la estabilidad económica, los programas sociales y los avances de su estrategia de seguridad.
Edición correspondiente al domingo 6 de septiembre de 2026.
La suerte está echada (Alea iacta est). Ya se cruzó el Rubicón. Keiko, tendrá que demostrar que no solo es “la hija bendita” (que eso significa su nombre en japonés), de Alberto Fujimori —quien bastantes culpas tuvo que pagar en la cárcel—, sino que no es un simple capítulo anecdótico para la historia reciente de su país.
En los días siguientes han trascendido versiones sobre intensas discusiones internas, posiciones encontradas entre ministras y ministros y desacuerdos respecto del relevo en la presidencia de la SCJN. Pero la noticia nunca fue quién podría ocupar esa presidencia.
Fueron los opositores, cuando gobernaron México, los que inventaron el huachicoleo, los responsables del crecimiento de la delincuencia organizada y de establecer vínculos de maridaje con el narcotráfico.
Nada bueno asoma en el horizonte social de Colombia pues entre los primeros anuncios de Espriella está el aplicar “mano dura” contra crimen y narcotráfico, fortaleciendo las fuerzas armadas y la construcción de mega-cárceles, algo muy similar al modelo salvadoreño de Nayib Bukele…
El peso de la imputación es enorme y también su acción expansiva: para acceder al gobierno, Morena y liderazgos reconocidos del movimiento colocaron el poder público al servicio del Cártel de Sinaloa.
Recordemos un profundo concepto que nos legó Confucio (551-479 antes de nuestra Era), filósofo chino que creó toda una doctrina: “Antes que te embarques en un viaje de venganza, cava dos tumbas”.
AMLO premiaba el servilismo; anteponía, sobre cualquier circunstancia, la fidelidad a su persona como mérito para ocupar un cargo público. Aplicaba su regla: 90% fidelidad y 10% eficacia, competencia o aptitud para el cargo.
Nuestra presidenta, detenta el Poder sólo formalmente; en la realidad no ha podido ejercer su autoridad (ella lo llama soberanía) sobre ciertos sectores de la población, respecto de grandes partes del territorio y con relación a no pocos servidores públicos que, en teoría, dependen de ella.