Paz y Universidad
En los tiempos actuales el papel de las universidades es crucial ante una vida cotidiana marcada por actos violentos y, en muchos casos, plagados de corrupción.
En los tiempos actuales el papel de las universidades es crucial ante una vida cotidiana marcada por actos violentos y, en muchos casos, plagados de corrupción.
La pregunta no es retórica. Plantea un problema de política pública; la distancia entre aquello que el gobierno identifica como prioritario, los instrumentos que selecciona para intervenir y las condiciones estructurales que determinan sus resultados.
Como UNPF emitimos no solo una postura clara y preliminar sino una profunda y solida preocupación: No se trata de oponerse a la protección de menores ni de negar que el entorno digital puede amplificar conductas nocivas.
La escuela necesita recuperar espacios para la lectura, la conversación, el silencio reflexivo y las relaciones humanas.
Una nación necesita ingenieros competentes, médicos preparados, científicos rigurosos y trabajadores especializados. Sería absurdo despreciar la formación profesional en nombre de ideales humanistas.
Sería cómodo atribuir estos hechos exclusivamente a estudiantes violentos, familias disfuncionales o autoridades escolares incapaces.
Pensar no significa acumular información. Tampoco consiste en tener una opinión sobre todo. Es una actividad mucho más exigente…
La evidencia internacional y los primeros resultados como en Querétaro —menor ciberacoso, mayor concentración— sin duda amplia el nivel de aprovechamiento del estudiante.
Esto no es algo nuevo. Dieciséis estados ya tenían alguna restricción, con reglas diversas. Ahora hay una norma nacional, aprobada por unanimidad por las 32 autoridades educativas y respaldada por el 81% de los docentes consultados.
Toda sociedad transmite conocimientos porque necesita preservar lo aprendido. Cada generación recibe una herencia intelectual, científica, histórica y cultural que no construyó por sí misma.
La propuesta conceptual de fondo, si nos ponemos benévolos, buscaba cuestionar el individualismo feroz y defender una educación orientada a la solidaridad, la empatía y el trabajo en equipo.
Empero, la presidente Claudia Sheinbaum y su secretario de Educación Pública, Mario Delgado, reaccionaron en contra de ‘pisa’, mostrando sus altos niveles de corrupción, y su garrafal torpeza.
Los EIA tienen un propósito esencialmente formativo, el de generar información que permita a docentes y comunidades escolares reconocer qué conocimientos, habilidades y capacidades han desarrollado sus estudiantes y cuáles requieren fortalecerse.
La educación es quizá el ejemplo más evidente. Durante generaciones construimos sistemas escolares basados en la transmisión de información, la memorización, la repetición y la obediencia intelectual.
El fin de semana pasado en el acto que se realizó en la ciudad de Colima, la presidente desde el aeropuerto fue abucheada y en el evento a coro le gritaron “fuera, fuera” para señalarle que no era bienvenida.
Se redujo el abandono escolar en media superior, se abrieron nuevos espacios en preparatorias y universidades, y se redujo el analfabetismo a 3.8%, el mínimo histórico y que la misma UNESCO reconoció hace unos días.
Cuando casi la mitad de los adolescentes de 15 años no logra comprender un texto básico, interpretar datos simples o realizar operaciones matemáticas elementales, lo que está en juego no es un ranking, sino su futuro inmediato.
Desde 2018, AMLO sostuvo orgulloso que su gobierno no seguía los parámetros de la OCDE porque fueron establecidos en la “época del neoliberalismo” y México pasó de 409 a 388 puntos en matemáticas y de 420 a 408 en lectura.
Convertir al teléfono en el principal responsable resulta una explicación demasiado cómoda para un problema en el que intervienen rezagos estructurales, deficiencias institucionales, pérdida de hábitos de estudio y una creciente fragilidad en los procesos de aprendizaje.
Tan sencillo que es aceptar la realidad. Los gobiernos mexicanos de todos los colores han deteriorado el sistema de enseñanza elemental durante los últimos cincuenta años. Si no le ponemos remedio radical a esto, vamos a convertirnos en un país más idiota.