Cincuentenario del Tratado de Tlatelolco
En 1962 México anunció, en voz del embajador Padilla Nervo, que nuestra nación había decidido convertirse en un “país libre de armas nucleares…”
En 1962 México anunció, en voz del embajador Padilla Nervo, que nuestra nación había decidido convertirse en un “país libre de armas nucleares…”
La más alta tribuna de la nación se ha rebajado, se ha pervertido, esa es una realidad indiscutible.
El mesianismo, para cobrar sentido, requiere de un entorno de crisis ya dado o tiene que crearlo por sí mismo.
No más guerras ni la cultura ensordecedora que provoca violencia y pérdida del sentido de la vida individual y en sociedad.
La solidaridad de los universitarios se expresa —de manera indubitable— en las aulas, en el campus y, si es necesario, en cualquier trinchera.
Estamos viviendo tiempos difíciles, donde el gobierno y sus autoridades se piensan soberanos.
El presidente López Obrador debe meditar su postura frente a las calificadoras y, en vez de tantos adjetivos, presentarles un modelo de administración y operación de la empresa petrolera que la coloque en el camino de la sustentabilidad y productividad.
Se basa en dos pivotes: la reorganización de la seguridad-justicia-prisiones y la lucha contra las principales bandas del crimen tradicional.
Se incrementará el número de partidos y el dinero público financiará una burocracia que suele ser anodina y costosa.
Por primera vez en décadas se encuentra al frente de PEMEX una persona honesta que cada día se multiplica para atender los problemas de esta empresa y que tiene todo el apoyo del gobierno para la operación de rescate.
El gobierno de México se mantuvo neutral y se negó a cualquier desconocimiento del actual gobierno o a reconocer el autoproclamado.
Parece que no hubo una planeación estratégica y el nombramiento de los superdelegados y sus funciones se trató de un simple planteamiento general, lo cual provoca que no se tenga rumbo ni claridad.
La idea de una nueva Constitución no puede quedar al capricho de un gobernante.
AMLO resolvió con mucho dinero la toma de las vías del tren. Pagó el soborno, y dejaron libres partes de la vía. A las 48 horas las volvieron a obstruir.
En un Estado de derecho se deben de cumplir las normas, los principios básicos de toda autentica democracia: transparencia rendición de cuentas, acceso a la información pública, manejo eficiente y eficaz del gasto público.
El orden jurídico debe cumplirse sin estar sujeto a la voluntad discrecional del mandatario. La ley es el cauce para el ejercicio de las responsabilidades públicas.
La violación a los derechos humanos es estructural, sistémica, generalizada y de larga data.
La opción deseable no es el charrismo. Para los trabajadores, ese sindicalismo archicorrupto no ha sido la organización necesaria para su defensa.
¿Qué podemos hacer para que nuestra generación no herede un mundo destruido por la guerra?
Le viene bien enfocar las baterías mediáticas y mantener la atención pública a través de banqueteros intercambios de palabras.