El desmoronamiento del mundo
Aunque ha pasado poco tiempo desde que asumió el Trono, el mayor de sus retos es definir un perfil propio para su reinado, que le permita considerar el alejamiento ecelsiástico de las nuevas generaciones…
Aunque ha pasado poco tiempo desde que asumió el Trono, el mayor de sus retos es definir un perfil propio para su reinado, que le permita considerar el alejamiento ecelsiástico de las nuevas generaciones…
Tras las guerras de Corea y Vietnam, de los ataques terroristas del 9/11 en territorio estadounidense y de los conflictos en Ucrania y Gaza, lo que ahora acontece es la más seria amenaza a la estructura establecida al final de la Segunda Guerra Mundial.
De hacerlo así, la discusión política y académica podría orientarse hacia la doble meta de revitalizar los valores liberales que animaron los trabajos de la Conferencia de San Francisco (1945) y consolidar un orden mundial sustentado en reglas.
Los que así discurren estiman que la denominada realpolitik (política realista) muta el honor, gloria y poder del Estado westfaliano por el bienestar de los gobernados, lo que se traduce en una idea clara del interés nacional.
En ambos casos y para sobrevivir, los Estados despliegan habilidades diplomáticas propias, en un entramado cada vez más rígido, donde la autoayuda es crucial para preservar un mínimo de soberanía y avanzar intereses nacionales.
El momento es delicado porque, cuando se creía que finalmente el realismo Estado-céntrico se transformaría en beneficio de la liberación humana, en los hechos se retorna al estatismo y pierden prioridad la persona y sus derechos.
Los países de la periferia adquirieron entonces habilidades diplomáticas basadas en el conocimiento histórico y rara vez se apartaron de las reglas tácitas e implícitas impuestas por los poderes hegemónicos.
Desde un punto de vista teórico, esta ruta confiere la razón a las tesis de Thomas Hobbes y Nicolás Maquiavelo, en detrimento del arreglo social propuesto por John Locke y Emmanuel Kant.
Para Claudia Sheinbaum, lidiar con Trump no es una tarea fácil; debe enfrentar elogios y un trato aparentemente preferencial hacia su país y debe intentar contener los efectos de las palabras del presidente estadounidense que acusan a México de estar controlado por los cárteles.
La guerra (caos) es justa si observa normas y reglas de validez universal y cuando quien la ejerce es su víctima. Por el contrario, si la emprenden actores poderosos, estos la justifican como recurso para alcanzar objetivos acordes con sus intereses.
Dicho modelo, conocido en la teoría de las relaciones internacionales como realismo contingente, privilegia la acción cooperativa por encima de la competitiva…
Un vistazo a sus publicaciones en medios escritos y electrónicos confirma su preocupación en temas asociados con rezagos sociales, exclusión y guerra, entre otros.
Todo frente diplomático que se abra para este tipo de propósitos, debe recurrir a lo mejor del poder suave y poner sobre la mesa de negociación fórmulas que ofrezcan vías de escape al conflicto…
En poco tiempo, hemos sido testigos de la forma en que Estados Unidos pierde autoridad porque archiva la política exterior que suma y la sustituye por otra, que demerita alianzas y la cooperación que tradicionalmente le han ofrecido tantos países amigos.
En un entorno global incierto y de riesgo, las amenazas son poco útiles porque restan valor a la buena diplomacia (contundente y prudente), que analiza escenarios y descarta medidas radicales porque rompen consensos estructurales y traen consecuencias indeseables y disruptivas.
Como nunca, la toma de decisiones recae en la Casa Blanca, donde parece no haber mentores intelectuales que la nutran con base en la rica experiencia diplomática de Washington.
Este resultado tiene potencial para modificar el liderazgo legítimo de Washington en un entorno mundial muy complejo, donde el más reciente y peligroso capítulo de la Guerra Fría exige cautela diplomática.
En este contexto, el hartazgo y la ira acumulada por la falta de respuesta de las autoridades a los requerimientos de la gente, ha propiciado comportamientos electorales inéditos.
La transformación virtuosa del mundo por la vía del Derecho, el diálogo y el estímulo a la cooperación para el desarrollo, cede ante una globalización de competencias desleales, que avanza intereses unilaterales y erosiona el concepto tradicional de soberanía.
En un mundo frágil, la diplomacia es correa de transmisión de textos, mensajes y documentos legales entre protagonistas que comparten objetivos de paz, guerra o cooperación.