Tour de Force
El de Claudia Scheinbaum tardaron en mostrarse precisamente porque están anclados en la paciencia. Esa misma a la que tiene ya casi dos años de acudir cuando se le pone retobón el vecino del Norte.
El de Claudia Scheinbaum tardaron en mostrarse precisamente porque están anclados en la paciencia. Esa misma a la que tiene ya casi dos años de acudir cuando se le pone retobón el vecino del Norte.
Y en principio, los seres humanos originales de esas tierras lo trataron como a un deidad, porque Quetzalcóatl, su dios del sol, les había profetizado que pronto vendrían hombres blancos y barbado, en casas flotantes para conquistarlos…
Prontamente, en el modo bipolar que caracteriza a la señora Scheinbaum, ella hizo público un texto en formato epistolar sin destinatario explícito, calificado como mensaje institucional.
Edición correspondiente al domingo 23 de agosto de 2026.
Que la soberanía nacional, que trae como calzón de puta pa´rriba y pa´bajo, nos obliga a dejar de depender del gas de los gabachos. Y para eso, se permitirá el fracking en los yacimientos ricos de gas que hay en la línea fronteriza del noreste…
Lamentablemente, si sigue esa tendencia, se contribuye a favorecer el control de unos cuantos, en asuntos que nos afectan diariamente: la impunidad ante más de 200 mil muertos, 134 mil desaparecidos, estafas como la del huachicol…
Con el telón de fondo de drones de ornamento y fuegos artificiales, la quinceañera recibió de su señor padre, Heraclio Guerrero, conocido como el Tío Lako, valiosos obsequios.
Disponen de todo el dinero, los instrumentos de persecución, los funcionarios electorales, pero los votos siguen contándose en las casillas y el resultado publicándose ahí mismo.
Tradicionalmente es hasta el quinto año de gobierno que quien ocupa el Ejecutivo en turno vive el clímax del ejercicio del poder, pierde el sentido de la realidad, es secuestrado por el primer círculo de sus allegados y naufraga en el absurdo de su megalomanía.
En el mejor de las casos, sus resultados muestran una tendencia momentánea y veces equivocada; así se ha demostrado, al menos en México, con frecuencia.
Ejemplo de esa ineptitud, es el problema actual de la exportación del aguacate mexicano a los EUA. En donde fueron vulneradas dichas remesas por el crimen organizado y su cómplice, nuestro narco gobierno.
El problema aparece cuando la enorme y costosa maquinaria de comunicación presidencial nos da una imagen de normalidad que cada vez se parece menos al país que existe fuera de Palacio Nacional, el verdadero.
Han hundido al país en la parálisis económica y el descrédito internacional por sus alianzas y complicidades con el crimen organizado y ahora quieren anular la más sagrada de las libertades individuales: la libertad de expresión…
La contradicción es tan monumental que casi duele: el mismo partido que pasó años enteros fustigando al INE como un órgano costoso, clasista y al servicio de la “mafia del poder”, ahora lo aplaude como garante de la “verdad”…
Los lineamientos generaron cierta polémica, en primer lugar, porque quien hizo la presentación es un personaje bastante obscuro, digamos muy limitado. Por otra parte, hablan de que es un proceso de autorregulación, en donde el propio medio de comunicación deberá de establecer su código de ética.
Toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión.
Sospecho que la presidenta tomó la decisión de apresurar la Iniciativa cuando valoró las mediciones sobre su popularidad y la de su partido, ambas consistentemente a la baja desde que las voces opositoras rebautizaron a Morena como el “narcopartido”.
La batalla iniciada en 2016 con los lineamientos del hoy extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones y resuelta por la Suprema Corte en 2022 dejó clara la fragilidad de la frontera entre tutelar a las audiencias y someter la línea editorial.
Y todas las obligaciones o deberes, correlativos a esos derechos humanos garantidos, son para el gobierno, funcionarios públicos, y representantes del Estado.
Hablando de premios y castigos a los medios, aparece el caso Sonora. López Obrador repitió hasta el cansancio que se había terminado el uso del dinero público para comprar conciencias, fabricar aplausos y castigar voces incómodas.