La mujer taxista

Hace unos días, utilicé un taxi conducido por una mujer madura y platicadora. Ignoro por qué las pláticas en México suelen ser de tipo político. Quizás por los mil problemas que es posible toparse en el trayecto: marchas, plantones, personas malhumoradas por la situación económica, por el caos que prevalece en la ciudad, por los baches, por el desorden que nos rodea…

Gatopardismo puro

Uno siempre supone que los cambios políticos pretenden transformar la realidad nacional o una parte significativa de ella. Pero son gatopardismo puro con una ligera variante: los llevan a cabo no para seguir igual sino peor. Los nuevos personajes que integran el equipo cercano de Enrique Peña Nieto son la mejor prueba de que el PRI coloca en posiciones estratégicas no a los mejores hombres y mujeres sino a los amigos entrañables del presidente.

Broco contra Mesías

El nuevo gobernador de Nuevo León, llamado Jaime Rodríguez Calderón y popularmente llamado el Bronco, ha entrado en conflicto público y abierto, franco, con el conocido Andrés Manuel López Obrador, quien aspira a ser candidato presidencial por tercera vez y es señalado como un populista, asimismo carente de pelos en la lengua. Tienen algo más en común: ambos se formaron en el PRI y sus respectivas ideologías tienen grandes dosis de charlatanería y demagogia. El primero busca la Presidencia de la República, el segundo ya es candidato al cargo por Morena, su propio partido.

¿Tendremos “independientes”?

Escuché a Joaquín López Dóriga informar de encuentros entre “glorias nacionales” a efecto de preparar una candidatura independiente capaz de enfrentar a los partidos políticos tradicionales. Las reuniones tendrán periodicidad y al menos la primera ocurrió en casa de Diego Fernández de Cevallos, quien vale la pena recordarlo como candidato presidencial del PAN.

Las izquierdas contra las izquierdas

Una vez que Andrés Manuel López Obrador descubrió que ya el PRD no le era útil, en un golpe de audacia creó su propio partido político utilizando como núcleo a sus más leales seguidores. Atrás quedó el organismo de Cuauhtémoc Cárdenas que en pocos meses fue una fuerza poderosa y que estuvo a punto de ganar las elecciones presidenciales. Pudo al menos echar al PRI de la ciudad capital.

Cero de calificación en materia educativa

La semana pasada se llevó a cabo un homenaje más a Rafael Solana, dramaturgo, ensayista, novelista y brillante colaborador de nuestra casa, Siempre! Brilló la participación de Beatriz Pagés, quien recordó las páginas memorables que Solana escribía todas las semanas desde su fundación hasta que falleció el notable hombre de letras. Recordamos que estuvo seis años como secretario particular de Jaime Torres Bodet, justo cuando se desempeñaba como titular de la Secretaría de Educación Pública. Esto inevitablemente nos hizo reflexionar sobre los grandes mexicanos que orientaron la labor de esa parte fundamental del Estado mexicano. Con la fina sensibilidad de Torres Bodet, entre otras grandes tareas se llevó a cabo la creación del libro de texto gratuito, cuya comisión dirigió el más grande de los novelistas mexicanos, Martín Luis Guzmán.

Sin personalidad

A pesar de los comentarios de periodistas cercanos al sistema político dominado por el PRI, la mayoría de los mexicanos no recibió de buen grado los cambios en el gabinete de Enrique Peña Nieto. Alguien dijo que eran muchos enroques y alguna novedad desconcertante. Es verdad. Y lo que sucede es que el presidente insistió en reubicar, con vías a la sucesión presidencial, a sus amigos, a sus más cercanos colaboradores, lo cual no significa que sean los mejores y más hábiles políticos. Manlio Fabio Beltrones es sin duda un hombre con cualidades de buen estadista y no está —aunque presida el PRI— por su amistad con Peña Nieto, ha sobrevivido a las tormentas políticas merced a su talento.

Una familia en el poder

Tengo la impresión de que ver a una familia en el poder es asunto de las monarquías o de las dictaduras. No de la democracia. Los presidentes mexicanos por regla general ayudan a sus parientes y amigos —imagino que eso es natural— pero lo han hecho con discreción. De entre los casos cínicos que recuerdo está el de José López Portillo, quien al nombrar a un hijo suyo en un importante cargo le citó diciendo que era “el orgullo de mi nepotismo”, una frase sin duda aguda y cínica.