Trump en México: Todo por unos minutos
¿Nadie pudo anticipar la reacción nacional, sobre todo en las redes sociales que no acaban de mostrar simpatía por el PRI y el presidente de México? Pregunta René Avilés Fabila.
¿Nadie pudo anticipar la reacción nacional, sobre todo en las redes sociales que no acaban de mostrar simpatía por el PRI y el presidente de México? Pregunta René Avilés Fabila.
“La otrora orgullosa educación pública, merced a las acciones salvajes de un grupo de reacios a los cambios, ahora deviene en desprestigio. Ganan lugar las escuelas patito”: René Avilés Fabila.
“Nadie sabe quiénes integran la mafia del poder que le impide el paso por tercera vez a López Obrador en su camino impetuoso hacia Los Pinos”: René Avilés Fabila.
No importa lo que siga, por lo pronto la administración de Enrique Peña Nieto ya sufrió una aparatosa derrota: René Avilés Fabila.
La corrupción sigue enquistada en toda la sociedad y el poder suele permitir toda clase de excesos: René Avilés Fabila
La política es una empresa para y de millonarios: René Avilés Fabila.
Se acabaron los valores ideológicos y prevalecen los intereses económicos: René Avilés Fabila.
En el PRI nadie se mueve, se escuchan rumores, chismes, intrigas.
Ya los comunicadores más serios tratan el tema preocupados por los excesos de los millones de usuarios de las redes sociales. Todos los días surcan el ciberespacio mensajes superficiales, frívolos, agresivos, vengativos, rencorosos y sobre todo que pretenden hacer un “periodismo crítico” que raya en la calumnia.
Hace unos días, utilicé un taxi conducido por una mujer madura y platicadora. Ignoro por qué las pláticas en México suelen ser de tipo político. Quizás por los mil problemas que es posible toparse en el trayecto: marchas, plantones, personas malhumoradas por la situación económica, por el caos que prevalece en la ciudad, por los baches, por el desorden que nos rodea…
Uno siempre supone que los cambios políticos pretenden transformar la realidad nacional o una parte significativa de ella. Pero son gatopardismo puro con una ligera variante: los llevan a cabo no para seguir igual sino peor. Los nuevos personajes que integran el equipo cercano de Enrique Peña Nieto son la mejor prueba de que el PRI coloca en posiciones estratégicas no a los mejores hombres y mujeres sino a los amigos entrañables del presidente.
Dentro de los géneros periodísticos el que pareciera menos complejo es la entrevista, pero Vicente Leñero, al definirla, la calificó como “duelo de inteligencias”, es difícil alcanzar la estatura que el buen preguntar demanda.
El nuevo gobernador de Nuevo León, llamado Jaime Rodríguez Calderón y popularmente llamado el Bronco, ha entrado en conflicto público y abierto, franco, con el conocido Andrés Manuel López Obrador, quien aspira a ser candidato presidencial por tercera vez y es señalado como un populista, asimismo carente de pelos en la lengua. Tienen algo más en común: ambos se formaron en el PRI y sus respectivas ideologías tienen grandes dosis de charlatanería y demagogia. El primero busca la Presidencia de la República, el segundo ya es candidato al cargo por Morena, su propio partido.
Escuché a Joaquín López Dóriga informar de encuentros entre “glorias nacionales” a efecto de preparar una candidatura independiente capaz de enfrentar a los partidos políticos tradicionales. Las reuniones tendrán periodicidad y al menos la primera ocurrió en casa de Diego Fernández de Cevallos, quien vale la pena recordarlo como candidato presidencial del PAN.
El pasado domingo el congreso del PRD aprobó una propuesta, imagino que previamente discutida en sus aspectos positivos y negativos, desconcertante para su militancia y en general para esa masa gelatinosa que se proclama de “izquierda”.
Una vez que Andrés Manuel López Obrador descubrió que ya el PRD no le era útil, en un golpe de audacia creó su propio partido político utilizando como núcleo a sus más leales seguidores. Atrás quedó el organismo de Cuauhtémoc Cárdenas que en pocos meses fue una fuerza poderosa y que estuvo a punto de ganar las elecciones presidenciales. Pudo al menos echar al PRI de la ciudad capital.
La semana pasada se llevó a cabo un homenaje más a Rafael Solana, dramaturgo, ensayista, novelista y brillante colaborador de nuestra casa, Siempre! Brilló la participación de Beatriz Pagés, quien recordó las páginas memorables que Solana escribía todas las semanas desde su fundación hasta que falleció el notable hombre de letras. Recordamos que estuvo seis años como secretario particular de Jaime Torres Bodet, justo cuando se desempeñaba como titular de la Secretaría de Educación Pública. Esto inevitablemente nos hizo reflexionar sobre los grandes mexicanos que orientaron la labor de esa parte fundamental del Estado mexicano. Con la fina sensibilidad de Torres Bodet, entre otras grandes tareas se llevó a cabo la creación del libro de texto gratuito, cuya comisión dirigió el más grande de los novelistas mexicanos, Martín Luis Guzmán.
A pesar de los comentarios de periodistas cercanos al sistema político dominado por el PRI, la mayoría de los mexicanos no recibió de buen grado los cambios en el gabinete de Enrique Peña Nieto. Alguien dijo que eran muchos enroques y alguna novedad desconcertante. Es verdad. Y lo que sucede es que el presidente insistió en reubicar, con vías a la sucesión presidencial, a sus amigos, a sus más cercanos colaboradores, lo cual no significa que sean los mejores y más hábiles políticos. Manlio Fabio Beltrones es sin duda un hombre con cualidades de buen estadista y no está —aunque presida el PRI— por su amistad con Peña Nieto, ha sobrevivido a las tormentas políticas merced a su talento.
Tengo la impresión de que ver a una familia en el poder es asunto de las monarquías o de las dictaduras. No de la democracia. Los presidentes mexicanos por regla general ayudan a sus parientes y amigos —imagino que eso es natural— pero lo han hecho con discreción. De entre los casos cínicos que recuerdo está el de José López Portillo, quien al nombrar a un hijo suyo en un importante cargo le citó diciendo que era “el orgullo de mi nepotismo”, una frase sin duda aguda y cínica.
La llegada al PRI de Manlio Fabio Beltrones es una esperanza para un PRI y un presidente que ven sus bonos descender a niveles preocupantes. Pero dicho sea en términos de un antiguo priista, la caballada está flaca.