La soledad del presidente
Cada tanto, un grupo de periodistas de La Crónica, invitados por sus directivos, acostumbramos comer con algún alto dignatario político. Inalterablemente son del más alto nivel. Baste citar que hemos comido dos veces con Enrique Peña Nieto, una con Miguel Mancera y muchas más con secretarios de Estado. Se trata de conversaciones cordiales con la idea de mantener un adecuado sistema de información. La semana pasada comimos con uno de estos últimos y nos habló largamente de los avances del gobierno actual.
