La cambiante política mexicana
El país necesita un pluripartidismo vigoroso, pero la actual oposición sólo piensa en la revancha, en recuperar parte de lo perdido.
El país necesita un pluripartidismo vigoroso, pero la actual oposición sólo piensa en la revancha, en recuperar parte de lo perdido.
Aparecen en diversos puntos del territorio, quizá de acuerdo con un plan bien trazado y mejor ejecutado.
Habría que discutir si las ideologías y los grandes proyectos sociales de transformación han fallecido de inanición.
Los mexicanos apenas nos enteramos de generalidades de las conversaciones entre dos presidentes jóvenes que rigen aquí y allá.
“El intelectual —dijo— ha realizado siempre un papel de gran importancia en la evolución histórica de la sociedad”.
¿Quién nos defiende a nosotros, la mayoría ciudadana? Nadie.
No deja de ser interesante percatarse de una curiosa realidad. El PRI ganó de manera clara las elecciones federales y así condujo a Enrique Peña Neto a la presidencia de la república.
Se vislumbra una lucecita al final del horrible túnel: ya aquéllos que tomen edificios o bloqueen carreteras serán castigados.
Ahora tenemos una nueva fuerza política donde los extremos se hermanaron para sobrevivir.
Poco a poco el presidencialismo se consolida y sólo esperemos que no sea idéntico al chapado a la antigua.
La Iglesia no se refundará jamás para volver a sus orígenes.
La corrupción sigue vigente. Es el mejor momento de eliminarla.
Esperemos que la lección Elba Esther Gordillo sirva para que en México avance el sindicalismo realmente independiente.
Al parecer, con tanta información como hemos recibido en esta conmemoración, Madero iba directamente al matadero.
A la fecha, le debe al gremio esa posibilidad para escuchar sus planteamientos en esta materia.
Los comunistas comenzaron a desteñirse y del rojo fuego pasaron al rosa mexicano.
No hay necesidad de vendérselo a los extranjeros sino de buscar tecnología y apoyos que lo liberen del atraso en que vive.
Todos los funcionarios se reducirían el sueldo, se les darían muchas limosnas a los más pobres. Listo. Allí está la meta.
La severa realidad es que el PAN carece de teóricos, de intelectuales y de políticos experimentados.
Nadie en ese partido tenía la menor idea de qué se hace con el poder además de vivir placenteramente en Los Pinos.