Los mexicanos ya no se dejan engañar

¿Qué es lo que está pasando en México?, nos preguntamos con gran sorpresa y es que tan sólo hace unos cuanto meses todo caminaba en perfecto orden y el país había encontrado el rumbo para el crecimiento y el desarrollo, al menos eso era lo que decían los voceros y la línea editorial del gobierno de la república, replicada por supuesto por muchos medios de comunicación; los acuerdos del Pacto por México, el pacto en sí mismo, generaba loas y comentarios de haber logrado lo que pocos gobiernos habían realizado.

De gobernadores y problemas

La violencia no es exclusiva de un punto de la república u otro. La vemos con mayor o menor fuerza lo mismo en Guerrero, Oaxaca y Morelos que en el DF y Veracruz. Mientras tanto todos los gobernadores, incluido Miguel Ángel Mancera, presumen la tranquilidad de sus poblaciones. Hace poco estuve en Oaxaca y todos los días vi marchas, agresiones, plantones, manifestaciones agresivas, escuché discursos incendiarios, pero Gabino Cué, al presentar su cuarto informe dice que no hay prácticas autoritarias. No. Es posible, pero las agresiones de unos cuantos las padece el grueso de la población.

Los rumores de una revolución

Desde hace más de un año he señalado en estas páginas y en diversas conferencias, que si bien nada permitía avizorar el estallido de una revolución, en tanto en el panorama político no se observaba a los protagonistas organizados de un movimiento de esa naturaleza, en el hipotético caso de que hubiera una revolución, los futuros historiadores no tendrían dificultad para explicar las causas, ya que el país estaba viviendo de manera simultánea una crisis política, una crisis económica y una crisis social. En estos días, después de los terribles crímenes de Ayotzinapa, y de la ira que experimenta y demuestra con sus movilizaciones la sociedad mexicana, es indudable que tanto en el terreno social como en el político las crisis se han agravado. Ciertamente, por sus declaraciones, por su comportamiento en las manifestaciones que se han extendido por todo el país, es evidente que los mexicanos no quieren más violencia, sino al contrario, están demandando un cambio radical a través de vías pacíficas, pero también es claro que si el gobierno optara por la vía de reprimir por la fuerza la protesta social, estaría colocando la nación ante el peligro de encender una guerra civil.

La crisis

Desde hace meses vivimos bajo el signo de una violencia que se ha expresado de diversas maneras, la crispación se manifiesta cada vez de maneras más diversificadas, ello dibuja una crisis que no es exclusiva del gobierno federal, o estatales, el propio Cuauhtémoc Cárdenas ha solicitado a Carlos Navarrete que renuncie a la dirigencia nacional del PRD, con lo que se refleja el alcance de la siniestra sombra de Iguala.

La corrupción viste uniforme

La desconfianza ciudadana en las policías locales se ahonda día con día, ensanchando la brecha que separa a autoridades y ciudadanos. Según un estudio del Instituto de Estadística y Geografía (Inegi), casi un 70% de los encuestados considera “poco” o “nada efectivo” el desempeño de las policías municipales y estatales.