La muerte del Mencho, no hay que echar las campanas al vuelo
De 2022 y hasta este domingo, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) experimentó un crecimiento exponencial, amparado por la estrategia de “abrazos, no balazos”.
De 2022 y hasta este domingo, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) experimentó un crecimiento exponencial, amparado por la estrategia de “abrazos, no balazos”.
Es decir, el abatimiento de “El Mencho”, aunque pueda parecer lo contrario, es un capítulo más del proceso de deterioro del obradorismo, ya que si fuera cierto que estamos ante un cambio radical de estrategia para combatir en serio a la delincuencia y darle seguridad a la sociedad…
Sin duda es un buen logro de la actual administración, no obstante, los sucesos ponen en evidencia la fragilidad del sistema y la gobernabilidad del país, aspectos que dejan al descubierto la cruda realidad mexicana.
Aunque el CJNG fue fundado hacia 2009-2010, su expansión sostenida hacia Guerrero se intensificó a partir de 2015, enfocándose en regiones estratégicas como Tierra Caliente, Costa Grande y la Sierra.
Junto a las narcomantas y el uso de redes sociales para reclutar nuevos miembros, los cárteles del narcotráfico en México han desplegado una estrategia de comunicación precisa que les empieza a dar frutos.
Dicha recompensa se enmarca en el “Programa de Recompensas contra los Narcóticos (NRP)” y con esto, informó la embajada estadounidense “(se) reafirma el compromiso del Gobierno de Estados Unidos para detener y llevar ante la justicia a quienes, a través del flagelo de las drogas y la violencia, afectan a las familias en nuestras comunidades”.
“Lo que llama la atención, y por eso digo que es sistemática, es que no se centra en una única zona de la entidad, sino en varias ciudades de esos estados; evidentemente esto nos habla del control territorial”.
La existencia del Cártel Nueva Generación es la prueba del fracaso de la actual estrategia federal en el combate al crimen organizado.