Semana de pasiones bajo la ley de Herodes
Los candidatos a la presidencia de México voltean hacia el señor y amo del INE, y en tono de plegaria parecen rezar: en tus manos encomiendo mi espíritu.
Los candidatos a la presidencia de México voltean hacia el señor y amo del INE, y en tono de plegaria parecen rezar: en tus manos encomiendo mi espíritu.
Fox: “Dejemos que siga soñando con la presidencia, ya que Lopitos nunca se pondrá la banda presidencial”.
Si disentimos de lo dicho por él, hagámoslo con razonamientos válidos, y enfrentados a los suyos.
Lástima que sus mensajes sean tan anodinos como superficiales.
Logramos tres mazacotes de champurrado político, materialmente sin documentos ideológicos.
Tengan respeto a los electores mexicanos, son gente de bien y educada.
Y como denominador común de esas incongruencias, está la aburrida trivialidad de sus temas.
Votemos por los menos corruptos, los menos flojos, los menos tontos, por los que no nos hagan daño.
En un sistema perverso, la mayoría de los electores difícilmente votaría por el candidato que hablara con la verdad.
Los actuales locos con sus locuras electoreras muestran toda su audacia, exenta de talento y ética, pero saturada de ineptitud y codicia.
Ya anda repartiendo cargos públicos, seguro está de ganar, y ojalá reflexionara mejor.
Ese cuarto rey mago es todo un personaje que no ha merecido la atención del gobierno mexicano.
La mediocridad le resulta carísima a un México con gravísimos problemas.
Para morirse solo se requiere de una cosa: estar vivo.
El mundo capitalista se encuentra en festiva fiebre buscándole los prometedores perfiles al bitcoin: pagar, recibir, ahorrar, guardar en casa, comprar…
Busquemos con responsabilidad a la gente eficaz y honorable que pueda llevar a cabo esta tarea.
El México político quedó estupefacto, extrañado por la manera en que se enredaban los hilos de la sucesión presidencial.
Seguimos careciendo de autoridades serias y talentosas y, por ende, del ejercicio de una autocrítica honesta y eficaz.
Trump tuvo actitud de desaire para nuestro presidente Enrique Peña Nieto, de ahí el esfuerzo fotográfico realizado personalmente por el secretario Luis Videgaray.
La política no tiene por qué ser aburrida, pero sí resulta necesario que se ejerza con toda responsabilidad y talento.