Sufrimos precandidatos insustanciales
La mediocridad le resulta carísima a un México con gravísimos problemas.
La mediocridad le resulta carísima a un México con gravísimos problemas.
Para morirse solo se requiere de una cosa: estar vivo.
El mundo capitalista se encuentra en festiva fiebre buscándole los prometedores perfiles al bitcoin: pagar, recibir, ahorrar, guardar en casa, comprar…
Busquemos con responsabilidad a la gente eficaz y honorable que pueda llevar a cabo esta tarea.
El México político quedó estupefacto, extrañado por la manera en que se enredaban los hilos de la sucesión presidencial.
Seguimos careciendo de autoridades serias y talentosas y, por ende, del ejercicio de una autocrítica honesta y eficaz.
Trump tuvo actitud de desaire para nuestro presidente Enrique Peña Nieto, de ahí el esfuerzo fotográfico realizado personalmente por el secretario Luis Videgaray.
La política no tiene por qué ser aburrida, pero sí resulta necesario que se ejerza con toda responsabilidad y talento.
Las razones de nuestros socios son pragmáticas para cuidar de su economía, no de la nuestra.
A Peña Nieto se le nota cansado y para que su mente decida bien y concuerde con millones de mexicanos debe estar sosegado.
En todo el mundo se han expresado cosas ciertas, pero terribles sobre Trump. Casi no queda nada por decir sobre él.
Ahora se cumplen cien años de ese establecimiento. Y ante el estupor de algunos constituyentes, fue la primera universidad autónoma del país.
Nos sentimos agredidos por el gastadero gubernativo en propaganda que solo sirve para una cosa: para nada.
Falta lo mediato, lo de fondo. Lo que llevará lustros, y billones de pesos, en prevención y arreglo.
¿Cómo pueden repartirse desde ahora los aliancista los cargos del gabinete presidencial? ¡Qué descaro!
En estos tiempos, ya con que no resulte asesino, ratero, inútil, mentiroso, mafioso, delincuente, tonto, o flojo estamos tranquilos.
La democracia, sin adjetivos, se ha contagiado también.
Hay 120 millones de mexicanos que merecemos saber la verdad en todos los órdenes; y lo que no deseamos es que la retórica política incite al fascismo.
Ese ser que se autonombra “hombre” lleva demasiado de dios, pero tiene mucho de bestia.
Al PAN y a sus precandidatos les es totalmente intrascendente la llamada presidencial al inicio sucesorio, ya que desde hace un año andan en campaña franca y abierta.