Una piedra en la CNDH
La Sra. Rosario Piedra debe entender que los derechos humanos son universales, van más allá de tu condición económica, de tu origen, de tu género, de tu preferencia sexual, de la religión que profesas.
La Sra. Rosario Piedra debe entender que los derechos humanos son universales, van más allá de tu condición económica, de tu origen, de tu género, de tu preferencia sexual, de la religión que profesas.
En tiempos del Covid-19, de la desesperanza y las noticias falsas, así como la manipulación cotidiana en diferentes frentes se registró recientemente el asesinato de George Floyd, este hecho censurable se perpetró en Mineápolis.
Es de destacar que a diferencia de otras naciones que iniciaron la reactivación a partir de las escuelas, en México se privilegió la seguridad, la salud de docentes y estudiantes.
El desmantelamiento del Estado tal como se está haciendo con el ánimo de socavar las de por sí frágiles instituciones, en aras de un manejo discrecional y autoritario a la par de una tendencia estatista.
Ahora nos encontramos con un escenario más crudo, la realidad una vez más se impone, como siempre lo hará, pues los engaños son temporales, no podrán permanecer ocultos por siempre, como ya está sucediendo actualmente.
En ambos casos, los policías pudieron reprender de palabra a los infractores, enseñarles el reglamento donde dice que deben usarlos y, como parte de la acción pública, obsequiarles uno para usarlo por obligación.
Cuando escribo conservador no hago eco de lo que apunta el presidente López Obrador, que conservador es todo aquel que no comulga con su proyecto de la Cuarta Transformación.
Ustedes confunden la autorización delirada que a conveniencia propia juzgan les ha otorgado el “pueblo bueno y sabio”, para recuperar el liberalismo original mexicano que nunca existió.
Se ha dicho que la pandemia de Covid-19 es la peor que ha vivido la humanidad y ciertamente no es por el número de muertos sino por la rapidez y simultaneidad con que ha ocurrido en el mundo.
De entonces para acá, en menos de cinco años las cosas han variado. El poder presidencial que se dice de izquierda ha provocado la peor confrontación entre el gobierno federal, los medios de comunicación y los periodistas.
A través de la contracción de tales gravámenes, las empresas de la radiodifusión se ahorrarán cifras económicas importantes que les ayudará a mejorar su situación financiera y contarán con más minutos de tiempo aire.
La crisis de salud y la económica siguen chocando, hay voces que hablan de la ponderación de una sobre la otra, sin embargo, no se ha encontrado la fórmula que permita una convivencia en sus soluciones.
El mundo atraviesa por una de las situaciones más graves de la historia reciente. Cientos de miles de muertes apiladas y cientos de miles más en espera de formar parte de la estadística.
Otro tema que nos reclama es la decadencia interminable de la seguridad pública, cuyo quebranto inexorable cobra más vidas que la pandemia y amenaza con permanecer más tiempo que el virus que nos diezma.
Entonces, el Capitán “Asdrúbal” tomó con sus dos manos mi celular y después de preguntarme “¿Me permite?”, le dedicó como medio minuto a pasarlo ante sus ojos, para luego decirme: “¿Usted conoce a don Pedro?”
Simpatizantes y detractores del presidente Andrés Manuel López Obrador se asumen como los portadores del estandarte de la verdad, lo cierto es que la confrontación no cede.
Los más iracundos, los más radicales han lanzado todo tipo de proyectiles e incluso han incendiado edificios de la policía, comercios e incluso de vivienda.
La guerra comercial con China y la exacerbación de una xenofobia irracional contra los asiáticos a quienes intenta culpar de su pésima gestión sanitaria de la pandemia del Covid-19.
El asunto se agrava pues no intervienen los compañeros del agente, que se encontraban presenciando la muerte de Floyd. Surge la indignación social en 140 ciudades norteamericanas.
Son las elecciones y la aspiración de mantener la mayoría en el Palacio Legislativo de San Lázaro, así como de lograr para su causa gobiernos afines en esas entidades federativas.