Ya debió rodar la cabeza de Alberto Elías
Tampoco ayudan las declaraciones de Peña, quien afirma que uno solo de los candidatos cuenta con los atributos necesarios para ocupar la presidencia de la república.
Tampoco ayudan las declaraciones de Peña, quien afirma que uno solo de los candidatos cuenta con los atributos necesarios para ocupar la presidencia de la república.
Nadie por encima de la ley, pero tampoco nadie por debajo de ella.
¿A quién favorecen los ataques contra Anaya?
Personajes señalados por actos de corrupción ahora aparecen como grandes protagonistas en busca de importantes posiciones.
Cada quien va por lo suyo, de acuerdo con sus conveniencias, jalando la cuerda y estirándola en sentidos contrarios.
Reflejo de un sistema agotado, un régimen caduco y una administración marcada por la corrupción y las complicidades.
El tiempo apremia y no pueden descuidar ningún ángulo, las debilidades de cada uno serán aprovechadas por sus contrincantes.
Enfrentarse al gobierno federal no es un asunto menor, aunque sea una presidencia débil y de salida como la actual.
De ahora en adelante, cualquier acción, mensaje o discurso se entenderá bajo connotaciones electorales.
Surgió la idea de aterrizar gobiernos de coalición, a efecto de construir mayorías legislativas con agendas comunes.
Como bien dice el refrán de Sancho Panza: ”Mientras se gana algo, no se pierde nada”.
Contar con una sólida y leal estructura, esa es la fuerza de Meade y la debilidad de Andrés Manuel.
No queda completamente claro el rumbo que cada uno propone, circunstancia que tendrán que afinar.
Es evidente que se requiere una reconciliación nacional, desterrando oligarquías y falsos redentores.
El Frente no se encuentra en la posibilidad de cometer errores, pues cualquier paso en falso le traería graves consecuencias.
El asunto comienza a tener dificultad, sobre todo por la postura de importantes y necesarios liderazgos.
El proceso electoral empieza con instituciones débiles, deterioradas y desprestigiadas.
El aroma a podrido es evidente, derivado principalmente por la corrupción, complicidad e impunidad.
No pasó mucho tiempo de haberse puesto en la Constitución ese supuesto para su aplicación, pues el emblemático asunto de las elecciones en Coahuila se adapta como anillo al dedo, en la causal establecida en la Constitución.
El presente sexenio ha estado cargado de escándalos.