“¡Piensa como yo o muere!”
La escaramuza presagia que López Obrador, montado en el poder, censuraría y perseguiría a la prensa libre. Ojo, colegas periodistas. Estamos ante un intransigente que pretende obligarnos a pensar como él quiere.
La escaramuza presagia que López Obrador, montado en el poder, censuraría y perseguiría a la prensa libre. Ojo, colegas periodistas. Estamos ante un intransigente que pretende obligarnos a pensar como él quiere.
La tragedia mexicana del siglo XXI radica en que hoy pueden ganar la elección dos verdaderos verdugos de la democracia.
¿Entenderán esto la senadora Gabriela Cuevas, los académicos, científicos, académicos y empresarios deslumbrados con las candilejas y la parafernalia del Mesías?
Los cuatro —López Obrador, Anaya, Corral y el Bronco— tienen el mismo perfil: autoritarios, intolerantes, poseedores de la verdad y de un ego sin paralelo. Cada día, se añade un iluminado más a una competencia vacía de ideas, pero llena de profetas.
Montó un escenario para que esa fuera la fotografía en las primeras planas y la imagen más llamativa en los noticieros de televisión. Es muy buen escenógrafo, un excelente propagandista, un púgil profesional.
Si la lengua de López Obrador fuera ametralladora, ya hubiera asesinado a muchos… Su retórica divide y encona. Ahora también la utiliza para resucitar el magnicidio.
López Obrador ha puesto lumbre a una competencia entre iglesias, la cristiana y la católica. El ecumenismo de López Obrador es una treta para aplacar la inconformidad que despertó su asociación con el PES.
Hasta hoy, señalan historiadores judíos y árabes, todo y todos nos enseñan a hacer la guerra. Todos los miembros del Consejo de Seguridad, con excepción de Estados Unidos, se han unido para formar un muro —¡qué ironía!—contra la demencia incontenible de Trump.
El exdirigente nacional del PAN viene construyendo su candidatura sobre cadáveres políticos. La historia de un felón, las cartas credenciales de un político que pretende ser presidente de México.
Sorprendió el anuncio del director del IMSS, Mikel Arriola, de ir como candidato del PRI. Muchos se preguntan, y con razón, si va como parte de una estrategia bien pensada y construida o si se trata de una mera inmolación. De un sacrificio inútil.
Se entiende que, en una primera etapa, Meade estaba obligado a buscar el respaldo de los sectores priistas. Sin embargo, repetir, como se repitió la liturgia de la cargada, fue un error de estrategia.
¿Qué busca el Frente Ciudadano por México? ¿Hacer historia o ser comparsa? ¿Encabezar un cambio o formar parte de la simulación? Hay una cosa más, de la que no han hablado los dirigentes del Frente Ciudadano por México: el perfil del candidato.
A 88 años de haber sido fundado lo conducente sería que ese partido hiciera una revisión histórica. El dedo se erige en estos días como verdugo de la democracia mexicana.
Para WOLA, los soldados mexicanos son los autores de la violencia, tortura, desaparición forzada y las ejecuciones que existen en México.
Los ataques contra Anaya y no contra López Obrador hacen pensar que la meta es quedarse con el segundo sitio. ¿Por eso López Obrador está tan tranquilo?
El oscuro y mal manejo del caso Odebrecht es lo que está llevando al gobierno mexicano y al PRI a una espiral sin salida.
Bueno, pues ambos, como si se hubieran puesto de acuerdo, satanizaron y descalificaron a sus adversarios como si ellos estuvieran libres de culpa.
El precio que ha pagado y sigue pagando el país por llevar al poder a quienes, simplemente, son muy populares en las encuestas es muy alto.
La renuncia de Margarita Zavala —anunciada, no confirmada a la hora de escribir estas líneas— habla por sí misma. Demuestra la incapacidad que tiene Anaya, cuando menos, para la construcción política.
Lo que han propuesto los partidos es una farsa, un engañabobos, una ofensa a la inteligencia.