No se engañen: Trump no cambiará
Nuestros gobernantes no deben esperar que Trump cambie cuando llegue a la Casa Blanca.
Nuestros gobernantes no deben esperar que Trump cambie cuando llegue a la Casa Blanca.
El daño patrimonial provocado a Veracruz por la actual administración, calculado en aproximadamente 16 mil millones de pesos, va a profundizar la indefensión social.
En sus palabras subyace una seria advertencia: si el candidato ganador en 2018 y las fuerzas políticas en contienda no toman la decisión de formar un gobierno de coalición, lo que veremos en México es un país tomado por el levantamiento social y la subversión armada.
Hoy dedicamos el Premio José Pagés Llergo a las “otras víctimas”. A las Fuerzas Armadas, al Ejército Mexicano, a sus soldados.
Hoy la elaboración de la Constitución de la Ciudad de México no solo pasa por satisfacer gustos y deseos, sueños o anhelos. Se trata de un asunto de seguridad nacional.
La masacre perpetrada por la delincuencia organizada el pasado 30 de septiembre en Culiacán, Sinaloa, contra un convoy militar que transportaba un herido, y que dejó un saldo de cinco soldados muertos, obliga a hacer ciertos señalamientos.
¿Esquizofrenia u oportunismo? Los mismos que se han dedicado a etiquetar al PRI como el partido más corrupto de México, son quienes hoy —para sorpresa de muchos— salen en defensa del gobernador de Veracruz, Javier Duarte
Así como el Estado mexicano no puede ni debe intervenir en la fe religiosa para determinar qué tipo de matrimonios debe aceptar, así también la Iglesia no tiene competencia para invadir la esfera de lo público. Más claro, ni el agua.
Me sorprendió que el presidente de la república, Enrique Peña Nieto, haya tomado la decisión de nombrarme diputada constituyente para la promulgación de la Constitución de la CDMX, por tener conciencia de ser una priista poco ortodoxa, acostumbrada como periodista a hablar de frente y de acuerdo con sus convicciones.
Renunció el “hombre de hierro” del gabinete. Al que muchos atribuían poderes similares o superiores al de un vicepresidente. Se fue el alter ego, el funcionario todopoderoso, el que tomaba e imponía decisiones no solo en Hacienda sino en todos y cada uno de los ámbitos del gobierno federal.
El error no estuvo en invitar a Donald Trump a México. El error radicó en la falta de estrategia para lograr que él, un racista, un declarado enemigo de México y de los mexicanos, y un perdedor —hasta ese momento— en las encuestas, fuera el primero en inaugurar la reunión entre el presidente Enrique Peña Nieto y los candidatos norteamericanos a la Casa Blanca.
El informe reciente de Standard and Poor´s en el que califica de “decepcionante” el crecimiento de México, entre otros factores, por la ingobernabilidad, confirma un diagnóstico preocupante.
Alfredo Castillo, no sólo se ha convertido en un lastre para el deporte mexicano sino para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
El “¡ya basta de corrupción!” es el grito que, en representación de los mexicanos, dio de manera inédita la embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson. Si fuera mexicana, sería la mujer ideal para ocupar en 2018 la Presidencia de México.
Cada día crece el número de alcaldes asesinados. Aunque las causas varían, detrás de la mayor parte de estos homicidios se oculta el crimen organizado y oscuros intereses políticos.
Hillary Clinton y su partido saben que tienen como reto inmediato contrarrestar el performance y reality show de Donald Trump que le han permitido empatar las encuestas.
El perdón del presidente de la república por la llamada casa blanca tuvo como propósito recuperar la aceptación y popularidad que han perdido él y su gobierno.
¿Qué va a hacer Enrique Ochoa cuando le digan que hay intocables?: ¿que este gobernador y este secretario; que aquel director, senador o diputado son inmunes, y que no pueden ni deben ser llamados a rendir cuentas ante ese o cualquier otro órgano anticorrupción?
El gobierno comenzó a entrar en el mundo de Alicia en el País de las Maravillas. Es decir, en un mundo de absurdos donde, como lo definió el uruguayo Eduardo Galeano, todo está patas arriba.
Negros, judíos y gitanos siempre han formado parte de la lista genocida e inquisitorial más abominable de la historia humana.