Las omisiones legislativas también son justiciables
Nuestro máximo tribunal rompió moldes que anquilosaban la justicia y salió a la defensa de la Constitución.
Nuestro máximo tribunal rompió moldes que anquilosaban la justicia y salió a la defensa de la Constitución.
Este asunto no tiene solución, pero idear una es precisamente el trabajo de las instancias jurisdiccionales.
Es evidente que la ciudadanía comienza a demostrar que busca tomar las riendas del sistema político.
Ante las violaciones a derechos humanos, hacer vigentes aquellas garantías a las que hace mención nuestro texto constitucional: prevenir, investigar, sancionar y reparar.
Me refiero a la obligación a cargo de los partidos de garantizar la paridad entre los géneros, en candidaturas a legisladores federales y locales.
Ahora le toca a la Suprema Corte de Justicia de la Nación participar en dicho proceso y ello no tiene por qué generar ningún temor o suspicacia.