Con orden constitucional, abatir al tirano
La conducta del presidente AMLO durante el ejercicio de su mandato es, desde muchos aspectos, contraria a la de Juárez.
La conducta del presidente AMLO durante el ejercicio de su mandato es, desde muchos aspectos, contraria a la de Juárez.
Agregaré que la coercitividad para la ejecución de estos actos expropiatorios no corresponde a las fuerzas armadas, ni a los soldados ni a los marinos, sino a las policías que tratan con civiles; y, además, los afectados tienen para su defensa el juicio de amparo.
Obvio, el Poder Judicial Federal no es el castillo de la pureza, pero tiene mecanismo interiores y eficaces que lo han venido mejorando; empero, el Poder Ejecutivo Federal y el Poder Legislativo Federal, carecen de esos mecanismos interiores eficientes.
Con esa forma de obrar, el autócrata López, con su egocentrismo, sus ocurrencias, mentiras, corruptelas e ineptitudes, no ha dado resultados ni positivos ni inmediatos a los mexicanos.
El secretario de Gobernación, el secretario de Salud y el vocero del presidente, aseguraron públicamente: “no es cierto, el presidente nunca se desvaneció”; empero, éste, terminó desmintiendo a sus colaboradores.
¿Qué necesidad tiene de levantar polvaredas el señor autócrata?, cuando todos los días visita Palacio Nacional el embajador estadunidense Ken Salazar, a quien puede entregar notas diplomáticas oficiales, con acotamientos verbales explicativos.
Sin poder dar la información sobre la tesis con la que Andrés Manuel López Obrador obtuvo su licenciatura, y cerrando para todos en México el acceso a la información y acabando con la transparencia que deben tener los actos del gobierno.
Tres cuerpos humanos clavados, cada uno en su agobio, en lo alto del Calvario.
Llovía y se iniciaba la oscuridad. Esos hombres crucificados chorreaban sangre, y estaban en agonía.
El presidente López se encargó de fijar el número de muertos: 39; y en su terquedad lo sigue asegurando, aunque una realidad impertinente la coloca en 43 muertos hasta este momento. Con esa imprudencia del destino, el fuego le llegó a los aparejos al señor presidente.
Y un exagente de la DEA, hoy abogado en Texas, señala: “El problema que enfrentamos en EU es que el presidente López Obrador detesta a la DEA y, además, protege a los cárteles como nunca jamás se había visto”.
Ese evento gubernativo del pasado 18 de marzo en la Plaza de la Constitución tuvo una asistencia no mayor a 94 mil espectadores, y el costo por el acarreo de esos concurrentes es de más de 700 millones de pesos.
Ken Salazar, embajador estadunidense en nuestro país, de inmediato aseguró: “Mi prioridad es proteger a mis compatriotas en México. Hemos puesto en marcha una Web para que cualquier persona pueda subir imágenes o videos sobre lo ocurrido en Matamoros”…
Plagiar simboliza la acción de copiar o imitar voluntaria y fraudulentamente algo ajeno, como una obra académica, literaria, científica o artística, afectando los derechos de un autor; o también equivale a secuestrar…
Cossío, por su parte, reconociendo la grave responsabilidad de los ministros de la Suprema Corte, les solicitó: “Consideren las irregularidades (respecto al plan B) del proceso legislativo, por su serio potencial invalidatorio”.
Y agregó, además, “no tengo dinero para pagar un abogado… puede que encuentre a alguien que me cobre un porcentaje al terminar el juicio; y el porcentaje que yo gane, voy a entregarlo a familiares de víctimas de la guerra que desató Calderón”.
Esa actitud estadunidense de juzgar al todo por algunas de sus partes, no es nueva, ni buena; pero en ese juicio implican a ex presidentes de México, incluso al actual presidente López, por su reconocida y confesada actitud, al parecer amistosa, con uno de esos cárteles.
Y el autócrata López es el único que decide qué es la justicia, y qué no es justicia; ¡vamos!, la justicia es la que diga el pueblo, y el presidente es el único que sabe qué dice el pueblo, por lo que la justicia y el propio pueblo son de su exclusiva propiedad.
Nunca habíamos escuchado (en cadena nacional y a voz en cuello en una de sus tantas maña-neras) a un presidente amenazar como desquiciado: “El Poder Judicial sigue teniendo una persistente corrupción en ministros, jueces y magistrados…”.
Visto el caso, superficialmente, en nuestro sistema jurídico el peor de los criminales goza como toda persona de los derechos humanos garantizados por nuestra Carta Magna en su artículo primero.
El idealismo hegeliano describió el fenómeno de la transformación de la cantidad en calidad, y de la calidad en cantidad, y el materialismo marxista lo aceptó totalmente, indicando que sólo lo puso de pie, porque estaba de cabeza.