Elecciones 2021: Primera lectura
El Instituto Nacional Electoral y los organismos públicos electorales locales acreditaron competencia, capacidad y profesionalismo. No obstante la hostilidad a que fue sometido el primero por parte del Ejecutivo.
El Instituto Nacional Electoral y los organismos públicos electorales locales acreditaron competencia, capacidad y profesionalismo. No obstante la hostilidad a que fue sometido el primero por parte del Ejecutivo.
El haber relegado los principios de libertad e igualdad que estaban inscritos en la consolidación de la visión nacional del triunfo de la República, condujeron al levantamiento por la democracia y, enseguida, por la justicia social.
Ensombrecidos por la violencia más atroz, sin que haya una atención adecuada de la clase política y de las autoridades gubernamentales de los distintos órdenes, estos comicios son a la vez de orden federal y local.
La organización de los comicios sin el control gubernamental o la sujeción de los procesos electorales a la Constitución y las leyes evolucionaron con buen éxito, por establecer dos ejemplos de lo que no había y ahora existe.
¡Qué cómodo! Al contrario, lo que hace falta es la politización de lo sucedido —en este y otros asuntos —para que la sociedad realice la evaluación correspondiente a la calidad y la capacidad de quienes tienen a su cargo las instituciones públicas.
Lo que se ha observado de las imágenes de la tragedia y sus antecedentes inmediatos es la falla en la función del punto de unión de la trabe con la columna de sustentación.
A cinco semanas de la jornada de votación se percibe un ambiente dinámico, en fluctuación y, en el mejor de los sentidos, de incertidumbre democrática.
Ni siquiera se repara en las consejeras y consejeros de la Judicatura electos por la Corte o por el Senado, o designado por el Ejecutivo Federal, a quienes se les pretende ampliar el término del encargo.
En otras palabras, la afirmación de la FGR como un instrumento de control con base en la investigación de las conductas de las personas y el ejercicio de la acción penal o la amenaza de hacerlo.
Lo anterior lleva a preguntarnos si las críticas son a la actuación de la institución o al diseño constitucional de la misma. ¿Es el señalamiento de responsabilidades específicas en su funcionamiento o el peso de la institución para la práctica de la democracia electoral en nuestro país?
Transición que registra al Movimiento de Regeneración Nacional (MRN) como una simulación de un partido político. En el símil, es etapa larvaria de lo que fue el surgimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929.
En las postrimerías del año pasado y el fin de semana anterior, con motivo de la obra del Tren Transístmico, el Ejecutivo Federal ha relanzado algo que parece más que una ocurrencia; es un desafío al futuro y una ruta de riesgo político para el país.
El gesto de pretender encarnar a la Patria y que sus deseos representan la norma de actuación para toda persona, es transitar de lleno al autoritarismo y la voluntad absolutista.
Sí, no bastan el reconocimiento de derechos negados que fueron emblemáticos por la capitis diminutio implícita, como el sufragio, ni los textos legales políticamente correctos pero que no se cumplen por falta de voluntad y recursos para hacerlos efectivos.
Quienes conocieron al Jefe Lama saben de su indeclinable condición de hombre de Estado en un sentido que llamaré clásico: el bienestar político, económico y social de una comunidad nacional y su viabilidad en el tiempo.
A la política nos adentramos porque está ante nosotros y nos envuelve. Unos para participar y actuar, otros para observar y concurrir o alejarse y unos más para enfrentar las consecuencias de la competencia por el ejercicio del poder público.
El fenómeno de la competencia es consustancial a los procesos políticos que implican postulaciones y votaciones, primero al interior del partido político o la coalición y luego con respecto a las candidaturas de otras formaciones partidarias.
Sólo 18.66 por ciento (706 millones de pesos) del monto contratado se hizo mediante licitación pública.
El cambio de régimen que se plantea bajo el titular de “La Cuarta Transformación”, puede entenderse como una derivación válida y legítima del acceso al mandato por medio del sufragio, pero no basta.
Por falta de liderazgo, de atribuciones o de capacidad para que sus miembros atiendan intereses supranacionales o de la humanidad, una y otra han estado por debajo de las necesidades de este tiempo.