Palos de ciego del Ejecutivo
En retrospectiva a las primeras manifestaciones del nuevo virus en enero de 2020 y los hechos que sustentan la declaratoria de la emergencia sanitaria en marzo del año pasado en nuestro país.
En retrospectiva a las primeras manifestaciones del nuevo virus en enero de 2020 y los hechos que sustentan la declaratoria de la emergencia sanitaria en marzo del año pasado en nuestro país.
En vez de ser un espacio para ejercer el derecho a la información de quienes se dedican al periodismo, se fortaleció como el vehículo esencial para articular, exponer y difundir la narrativa presidencial.
Legítimamente preocupa la sección semanal del programa de noticias gubernamentales y opiniones propias que conduce cotidianamente el presidente de la República, a fin de señalar y fustigar a quienes ejercen profesionalmente la comunicación social.
Desafortunadamente, la hiper-tendencia del Ejecutivo a construir con su programa televisivo matutino una comprensión de las cosas ajena a la realidad, se insiste en que la consulta es en torno a la pregunta que se consideró inconstitucional.
Hace varios lustros que se estableció el límite a la posibilidad de que con el voto de una sola fuerza partidaria pudiera lograrse la votación de dos tercios de los integrantes de la Cámara de Diputados.
La postulación y la campaña son el medio, pero el cargo y la gestión de los intereses públicos consecuentes son el objetivo. En la campaña se busca el compromiso esperanzador y se tiran cohetes; en el cargo se debe cumplir con la entrega cotidiana y se recogen varas.
El Instituto Nacional Electoral y los organismos públicos electorales locales acreditaron competencia, capacidad y profesionalismo. No obstante la hostilidad a que fue sometido el primero por parte del Ejecutivo.
El haber relegado los principios de libertad e igualdad que estaban inscritos en la consolidación de la visión nacional del triunfo de la República, condujeron al levantamiento por la democracia y, enseguida, por la justicia social.
Ensombrecidos por la violencia más atroz, sin que haya una atención adecuada de la clase política y de las autoridades gubernamentales de los distintos órdenes, estos comicios son a la vez de orden federal y local.
La organización de los comicios sin el control gubernamental o la sujeción de los procesos electorales a la Constitución y las leyes evolucionaron con buen éxito, por establecer dos ejemplos de lo que no había y ahora existe.
¡Qué cómodo! Al contrario, lo que hace falta es la politización de lo sucedido —en este y otros asuntos —para que la sociedad realice la evaluación correspondiente a la calidad y la capacidad de quienes tienen a su cargo las instituciones públicas.
Lo que se ha observado de las imágenes de la tragedia y sus antecedentes inmediatos es la falla en la función del punto de unión de la trabe con la columna de sustentación.
A cinco semanas de la jornada de votación se percibe un ambiente dinámico, en fluctuación y, en el mejor de los sentidos, de incertidumbre democrática.
Ni siquiera se repara en las consejeras y consejeros de la Judicatura electos por la Corte o por el Senado, o designado por el Ejecutivo Federal, a quienes se les pretende ampliar el término del encargo.
En otras palabras, la afirmación de la FGR como un instrumento de control con base en la investigación de las conductas de las personas y el ejercicio de la acción penal o la amenaza de hacerlo.
Lo anterior lleva a preguntarnos si las críticas son a la actuación de la institución o al diseño constitucional de la misma. ¿Es el señalamiento de responsabilidades específicas en su funcionamiento o el peso de la institución para la práctica de la democracia electoral en nuestro país?
Transición que registra al Movimiento de Regeneración Nacional (MRN) como una simulación de un partido político. En el símil, es etapa larvaria de lo que fue el surgimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929.
En las postrimerías del año pasado y el fin de semana anterior, con motivo de la obra del Tren Transístmico, el Ejecutivo Federal ha relanzado algo que parece más que una ocurrencia; es un desafío al futuro y una ruta de riesgo político para el país.
El gesto de pretender encarnar a la Patria y que sus deseos representan la norma de actuación para toda persona, es transitar de lleno al autoritarismo y la voluntad absolutista.
Sí, no bastan el reconocimiento de derechos negados que fueron emblemáticos por la capitis diminutio implícita, como el sufragio, ni los textos legales políticamente correctos pero que no se cumplen por falta de voluntad y recursos para hacerlos efectivos.