Se van, se van, se fueron
Así que, gracias a sus dispendios y en algunos casos los escándalos de sus altos funcionarios, estos organismos no serán extrañados. Para muchos con su desaparición se ayudará a reducir la corrupción y el despilfarro.
Así que, gracias a sus dispendios y en algunos casos los escándalos de sus altos funcionarios, estos organismos no serán extrañados. Para muchos con su desaparición se ayudará a reducir la corrupción y el despilfarro.
Desde hace un par de años el presidente de la república ha puesto sistemáticamente en el banquillo a los organismos autónomos, acusándolos de que responden sólo a intereses de particulares…
El delirio autócrata de Andrés Manuel López Obrador; pretende suprimir todos los organismos autónomos, porque se considera él mismo, como el único poder que encarna la voluntad popular, en la más pura tradición monárquica “El Estado soy Yo”.
Con el reconocimiento político de la pluralidad y la transición a la democracia de las últimas décadas del siglo pasado, cobró relevancia la creación de organismos con autonomía constitucional para establecer nuevos contrapesos…
Y un exagente de la DEA, hoy abogado en Texas, señala: “El problema que enfrentamos en EU es que el presidente López Obrador detesta a la DEA y, además, protege a los cárteles como nunca jamás se había visto”.
Más allá del contexto en el cual se creó cada organismo constitucional autónomo, el denominador común es asignar ciertas funciones del Estado mexicano a un ente diseñado para actuar con independencia de los poderes tradicionales y, principalmente, del ejecutivo.
Hemos emitido resoluciones poderosas como la de Odebrecht, abrimos con el Archivo General de la Nación y la UNAM, los archivos del 68 para consulta plena.
Los órganos autónomos se encuentran en la tesitura de demostrar la valía para la que fueron creados.