Estado de México, ¿qué se juega?
Ni la estructura ni el voto duro de cada partido les alcanza para obtener la victoria a ninguno de los tres.
Ni la estructura ni el voto duro de cada partido les alcanza para obtener la victoria a ninguno de los tres.
El fondo de los problemas que enfrentamos proviene de un déficit político.
La lucha del poder por el poder causa ceguera política, desorden institucional y detrimento en la calidad de vida de los ciudadanos.
Estos episodios únicamente sirven de abono para minar la fragilidad de la esperanza.
Las cosas se pondrán interesantes, el juego está en marcha.
Con Donald Trump, la política exterior de Estados Unidos tiene un cambio radical, la base sostenida a través del miedo, sin duda, traerá sus efectos.
El primer paso es ubicar quiénes son los aliados y hasta dónde están dispuestos a llegar.
El dilema se presenta en formas y fondo, en el qué hacer, cómo hacerlo y para qué.
Lo trascendente del asunto consiste en la capacidad de aterrizar una propuesta de cambio.
Han reaccionado en respuesta a circunstancias políticas y sociales, que no necesariamente empatan con los tiempos oficiales.
Es evidente que nos causará un daño y tensará las relaciones entre ambos países.
Quien resulte como fiscal general deberá tener una visión amplia en aras de rescatar, reconstruir y adecuar el Estado de derecho.
Se requiere además una clase política responsable, que haga su tarea, que entienda y atienda los problemas actuales.
Las relaciones van a sufrir cambios, lo que nos permite –dentro de las posibilidades— tomar algunas precauciones.
La carga que recibe el nuevo procurador es de alta complejidad y una excelente oportunidad para legitimarse…
Es motivo de reconocimiento el patriotismo acreditado por quienes integran y dirigen las fuerzas armadas.
El proceso de degradación que ha sufrido es de dimensiones brutales.
La entidad ocupa vergonzantes primeros lugares en corrupción, en feminicidios, en delitos y otros rubros.
La comunicación e información se convierte en una herramienta esencial.
El PRI está urgido de presentar una cara distinta hacia el electorado, y le viene bien sancionar a algunos de sus distinguidos miembros.