La consulta: una farsa
“La consulta del 1 de agosto es una farsa porque la pregunta redactada por la SCJN no se entiende, no está clara cuál es la consecuencia”.
“La consulta del 1 de agosto es una farsa porque la pregunta redactada por la SCJN no se entiende, no está clara cuál es la consecuencia”.
Si bien todos los mandatarios han concluido con sus gobiernos desgastados, Andrés está destruyendo todo por su paso.
En vez de ser un espacio para ejercer el derecho a la información de quienes se dedican al periodismo, se fortaleció como el vehículo esencial para articular, exponer y difundir la narrativa presidencial.
“Para destruir el mito de la incorruptibilidad de López Obrador se necesitaría verlo a él o admitiendo que tiene una cuenta bancaria para que la población pudiera tener una lectura distinta del personaje”.
Legítimamente preocupa la sección semanal del programa de noticias gubernamentales y opiniones propias que conduce cotidianamente el presidente de la República, a fin de señalar y fustigar a quienes ejercen profesionalmente la comunicación social.
“Hemos detectado –y eso es la razón de ser de Signos Vitales– que ha desaparecido información y, por lo tanto, mucha de la que se menciona en el propio discurso del presidente no está apegada a la verdad”.
Él va a tomar la decisión que le venga en gana para ver a quien pone como candidata o candidato para las presidenciales del 2024.
Estamos llegando a límites de la falta de respeto, cuando se ofende a la gente y se le considera imbécil, diciendo que denunciar al gobierno por su política contraria al derecho humano a la salud, es una “telenovela, golpista” como lo dijeron Gatell y el monero El Fisgón, ante las cámaras de la TV pública.
Desafortunadamente, la hiper-tendencia del Ejecutivo a construir con su programa televisivo matutino una comprensión de las cosas ajena a la realidad, se insiste en que la consulta es en torno a la pregunta que se consideró inconstitucional.
“Pareciera que el presidente no necesita del gabinete para hacer política, los gabinetes sirven para administrar la labor política, son los administradores de Estado, en realidad el presidente hace política, pero no gobierna”.
Hace varios lustros que se estableció el límite a la posibilidad de que con el voto de una sola fuerza partidaria pudiera lograrse la votación de dos tercios de los integrantes de la Cámara de Diputados.
“Si la intención es llevar a juicio a funcionarios por posibles actos criminarles o delictivos, no hace falta ninguna consulta para eso, es obligación del gobierno denunciarlos y la de la Fiscalía es hacer la investigación”.
López Obrador tendrá que decidir de qué lado está. Si le interesa y conviene más ser aliado del crimen organizado o si colabora con Estados Unidos para enfrentar a los cárteles.
El presidente ha anunciado una “reforma” para restringir la evasión de impuestos de la que espera obtener 200 mil millones de pesos.
Las agendas de esos futuros gobernantes ya está cooptada. Tienen que devolverle el favor a quienes secuestraron, asesinaron, extorsionaron y repartieron dinero para que ganaran las urnas.
El 6 de Junio quedó demostrado el fracaso del régimen. Las urnas hablaron y Morena quedó eclipsado en la mitad del país. Soplan vientos nuevos y no precisamente a favor de la 4T.
El porcentaje para la Cámara de Diputados oscila de 38 por ciento al 42 por ciento para Morena y para el bloque opositor alrededor de 40 por ciento. Lo restante se reparte entre los aliados de AMLO y el supuesto tercer camino.
Ha invertido la mayor parte de los recursos de la nación en la compra de conciencias y voluntades. La columna vertebral de su agenda pública es electoral. Primero los votos, más nunca los pobres.
“La opinión que me merece es que proviene de un ignorante. La autonomía está en el artículo 28 constitucional, dicha autonomía le permite al cuerpo de gobierno operar con un cuerpo colegiado de especialistas que no tengan relación con el gobierno”.
El verdadero México votará para defender a las instituciones de tu enfermiza autocracia. Marcará la boleta para impedir que sigas actuando como un depredador de instituciones.