Entre Washington y Múnich: El debate del futuro
El balance, siempre positivo, acredita el valor del multilateralismo como espacio deliberativo útil para identificar soluciones colectivas a problemáticas compartidas.
El balance, siempre positivo, acredita el valor del multilateralismo como espacio deliberativo útil para identificar soluciones colectivas a problemáticas compartidas.
Yo, por mi parte, inicio este vistazo al escenario internacional hoy, revisando lo que está haciendo el matón de esta historia: Conversaciones trilaterales con Rusia y Ucrania poco esperanzadoras.
Y sin empacho alguno, el presidente estadunidense publicita: “Sheinbaum es una mujer estupenda, increíble, elegante y hermosa; pero México está dirigido por los cárteles, y ella les tiene miedo, y no puede pensar con claridad”. ¡Pobrecita!
El 1 de septiembre se acabó el México de la división de poderes. La presidenta pronunció un discurso que pudo haber sido redactado en Palenque.
Para Claudia Sheinbaum, lidiar con Trump no es una tarea fácil; debe enfrentar elogios y un trato aparentemente preferencial hacia su país y debe intentar contener los efectos de las palabras del presidente estadounidense que acusan a México de estar controlado por los cárteles.
Los venezolanos en el exilio le pidieron extender las sanciones económicas a los “testaferros” de Nicolá Maduro y, por si eso no es suficiente, también le propusieron que deje de comprar petróleo a Venezuela.
También señaló al secretario general de la OEA, Luis Almagro, como un “cachorrito” del imperio y un “individuo sin ninguna moral ni ética”.
Tillerson, que ha hecho toda su carrera en ExxonMobil, recibió en 2013 la Orden de la Amistad de manos de Vladímir Putin.
En un análisis estadístico que presenta Philip Bump en su columna The Fix para el Washington Post de esta semana, destaca que en las últimas ocho elecciones presidenciales desde 1992 ha habido algunas victorias contundentes y rápidas pero poco sustanciales como las de Al Gore y Bob Dole
El resultado de la primera contienda electoral en Estados Unidos favorece al candidato republicano y senador por Texas, Ted Cruz. Donald Trump pierde el liderazgo y se queda rezagado al segundo lugar. La gran sorpresa es el amplio tercer favorito republicano, el senador por Florida, Marco Rubio.