Trump y el costo de sus exageraciones
A diez días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, esa estrategia tiene un costo medible.
A diez días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, esa estrategia tiene un costo medible.
El punto de partida favorece a la oposición. La aprobación presidencial ronda 34.6% y la boleta genérica marca ventaja demócrata de ocho puntos.
Según el análisis de la firma Windward, el primer cargamento ruso con destino a Estados Unidos zarpó de San Petersburgo el 22 de septiembre, dos semanas antes del anuncio.
La boleta genérica mide el voto nacional, no los escaños. Texas, Misuri, Carolina del Norte, Ohio y Utah estrenan mapas distritales que favorecen a los republicanos, y solo California, con su Proposición 50, compensa en parte.
Las burlas persiguen un efecto doméstico. Trump relata llamadas en las que el interlocutor suplica y él concede o se niega. Es un recurso conocido de su repertorio.
Trump necesita un enemigo externo tangible que reactive a su base. La narrativa funciona, además, porque no exige resultados verificables en el corto plazo; basta con la retórica de la amenaza.
Un comunicado que suplanta a un tratado Donald Trump anunció el 18 de septiembre que Estados Unidos alcanzó con Dinamarca y Groenlandia un acuerdo de “control permanente” sobre la seguridad de la isla ártica, con despliegue inmediato de una “gran presencia militar”. El presidente afirmó en su red Truth Social que la operación no tendría Seguir Leyendo
Aquí radica la primera contradicción estructural: pese a la retórica anexionista, los logros tangibles de esta agenda expansionista se limitan a cambios cosméticos de nomenclatura dentro del propio territorio estadounidense o en aguas internacionales sin reconocimiento multilateral.
La coincidencia temporal no es casual: la guerra en Irán ha alterado una quinta parte del suministro global de crudo durante seis meses, la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense cayó por debajo de 300 millones de barriles
Este episodio no es exclusivo de Estados Unidos. La política mexicana ha vivido su propia versión de la disputa por el balón, aunque con matices distintos…
Con pausa o sin pausa, Trump no sólo ha declarado la guerra al mundo, la ha declarado a su propia nación. La imposición de aranceles a diestra y siniestra, a amigos y enemigos, a socios y no socios, ha sido calificada por importantes magantes como un suicidio y una “guerra económica nuclear”.
Trump –a diferencia de Biden– está aprovechando a su favor la herencia de violencia e ilegalidad que dejó López Obrador.
¿A quién le creemos? ¿A Sheinbaum o a Trump? Populista contra populista. Los dos utilizan la posverdad, la mentira y la manipulación para satisfacer a su mercado electoral.
Al pueblo de Venezuela lo han convertido en artículo de cambio para negociaciones internacionales entre Estados Unidos, Rusia, China y Europa.
Trump no crea la crisis en Venezuela, la actualiza y explota a su conveniencia.
Ahora quiere vender una crisis migratoria en la frontera por el arribo de hondureños, guatemaltecos y salvadoreños.
Insiste en que necesita obtener del Congreso los más de 5 mil millones de dólares que reclama para la obra en la frontera con México.
“Una de las prioridades este año es la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá”, asegura la embajadora de México en EU.
Podría ser la antesala de una segunda cumbre con el presidente estadounidense.
Los demócratas pueden ahora abrir investigaciones sobre el Ejecutivo a través de distintos comités de esa cámara.