Mundo Tripolar: El matón, la ignorante, la esperanza
Yo, por mi parte, inicio este vistazo al escenario internacional hoy, revisando lo que está haciendo el matón de esta historia: Conversaciones trilaterales con Rusia y Ucrania poco esperanzadoras.
Yo, por mi parte, inicio este vistazo al escenario internacional hoy, revisando lo que está haciendo el matón de esta historia: Conversaciones trilaterales con Rusia y Ucrania poco esperanzadoras.
Doce meses después de iniciado su segundo mandato, los sondeos de aprobación para el republicano muestran un horizonte borrascoso para que continúe manteniendo la mayoría en el Congreso de la Unión Americana.
A la mayoría del tradicional Partido Liberal Democrático (PLD), de Sanae Takaichi en la cámara baja se suman los 36 escaños obtenidos por su aliado, el Partido de la Innovación de Japón (Ishin), de acuerdo con el último recuento del Ministerio del Interior.
Aunque ha pasado poco tiempo desde que asumió el Trono, el mayor de sus retos es definir un perfil propio para su reinado, que le permita considerar el alejamiento ecelsiástico de las nuevas generaciones…
Lo cierto es que el fin ideado e ideal que anunció Fukuyama ya no existe, si alguna vez existió y sí, en cambio, somos testigos -y víctimas- de un escenario universal multipolar, con su cuota infame de violencia, guerras y víctimas inocentes por millares.
Tras las guerras de Corea y Vietnam, de los ataques terroristas del 9/11 en territorio estadounidense y de los conflictos en Ucrania y Gaza, lo que ahora acontece es la más seria amenaza a la estructura establecida al final de la Segunda Guerra Mundial.
Esta forma de ser del “presidente más poderoso” del planeta tiene sus costos, y no solamente en los sondeos de opinión. Tanto interna, como externamente, la figura del mandatario ya no es bien vista, ni respetada.
Ya que el hombre de las estrafalarias ideas y corbatas cada vez que habla dice una temeridad, en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) el auditorio estaba al pendiente de lo que pudiera manifestar en su discurso.
En el siglo XXI, los nombres son otros: China, Rusia y cualquier actor que desafíe la hegemonía estadounidense en su “patio trasero”. Pero Trump ha ido más lejos. No solo ha reinterpretado la Doctrina Monroe; la ha radicalizado.
Sin embargo, el asesinato de Good no es solo un hecho, escandaloso, pero de escasa trascendencia, sino el testimonio de una política gubernamental contra inmigrantes y ¡también contra ciudadanos con derechos otorgados conforme a la ley estadounidense!
Hoy, todo el planeta es testigo como los gobiernos se achican frente a un mandatario poderoso que no respeta a nada, ni a nadie. Por lo que ha hecho en su primer año de gobierno —que se cumple el próximo martes 20 de enero—, tal parece que no hay quien lo detenga.
La captura de Nicolás Maduro a través de una operación militar estadounidense en territorio de Venezuela es ilegal conforme al derecho de Estados Unidos y constituye una grave violación al derecho internacional…
Pero los cortes de electricidad en todo el país y los ataques rusos contra el sistema energético que se mantuvieron durante la noche del 24 al 25 de diciembre, y a lo largo del jueves 24 al 25 de diciembre, ensombrecieron el jolgorio.
El año 2025 ha sido un torbellino en el ámbito internacional, definido por el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y la intensificación de la rivalidad con China…
Aún sin cumplir el primer año de su retorno al poder, Trump con sus desplantes, órdenes ejecutivas, berrinches de niño malcriado y consentido, e infinidad de mentiras, cambió el escenario internacional que privó en el planeta durante ocho décadas.
De hacerlo así, la discusión política y académica podría orientarse hacia la doble meta de revitalizar los valores liberales que animaron los trabajos de la Conferencia de San Francisco (1945) y consolidar un orden mundial sustentado en reglas.
Pero entonces se inició la experiencia chilena de un gobierno socialista que llegó a través de elecciones y de Salvador Allende como presidente: “la vía chilena al socialismo” o “la vía pacífica al socialismo”.
Los que así discurren estiman que la denominada realpolitik (política realista) muta el honor, gloria y poder del Estado westfaliano por el bienestar de los gobernados, lo que se traduce en una idea clara del interés nacional.
En tal circunstancia, no vale la pena intentar acrobacias argumentales (como ya lo hicieron algunos agrios analistas de origen chileno radicados en España y en México), para disimularla.
América, en el sentido que los estadounidenses le dan al término, solo existe a su conveniencia, porque desde hace 203 años el quinto mandatario de la Unión, James Monroe, la incluyó como dogma de la política exterior del vecino del norte: “América para los americanos”.