Ministros contra Jueces
En Costa Rica, la respuesta del Ejecutivo no se hizo esperar: la presidenta Fernández los tildó de “golpistas”. Un golpe de Estado ejecutado con lapiceros y expedientes… ¡Que tiemblen las democracias del mundo!
En Costa Rica, la respuesta del Ejecutivo no se hizo esperar: la presidenta Fernández los tildó de “golpistas”. Un golpe de Estado ejecutado con lapiceros y expedientes… ¡Que tiemblen las democracias del mundo!
El impacto económico es innegable. La isla enfrenta apagones diarios, escasez de productos básicos y una crisis humanitaria creciente.
Cuba se erige como un ejemplo flagrante e innegable de que las sanciones económicas no logran sus objetivos políticos declarados.
La suerte está echada (Alea iacta est). Ya se cruzó el Rubicón. Keiko, tendrá que demostrar que no solo es “la hija bendita” (que eso significa su nombre en japonés), de Alberto Fujimori —quien bastantes culpas tuvo que pagar en la cárcel—, sino que no es un simple capítulo anecdótico para la historia reciente de su país.
Aquí es donde la pregunta planteada por el electorado mexicano adquiere densidad. La hipótesis de que México podría sumarse a esta ola en 2030 —cuando concluya el sexenio de Claudia Sheinbaum— exige matizar dos cosas simultáneamente.
Estados Unidos acaba de trazar una nueva línea roja en su combate al crimen organizado, y esa línea atraviesa directamente el aparato político mexicano. Terry Cole, director de la Administración para el Control de Drogas (DEA), advirtió esta semana que la agencia perseguirá no solo a los líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación, sino a Seguir Leyendo
Con excepción de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, “que solo ve lo que quiere ver, y calla lo que le conviene”, el resto del mundo, hasta el somnoliento magnate, Donald John Trump, afirma que “sin elecciones, no hay democracia”.
El fenómeno de la migración masiva suele despertar sentimientos encontrados y polarizados.
Sin embargo, desde 2007, que vuelve al poder, está empecinado en mantenerlo y acabar con la oposición, empleando recursos deleznables, desde la confiscación de bienes de opositores hasta privarlos de la nacionalidad…
Cuando la política de poder se lleva a extremos, los países dejan de actuar con base en su legítimo interés nacional y abrazan la denominada Razón de Estado, es decir, el despliegue de acciones excepcionales y de emergencia…
El panorama no es menos sombrío en Texas, donde la población enfrenta una crisis silenciosa pero devastadora con respecto a la infraestructura hidráulica.
Gracias al apoyo que hasta el momento ha tenido en el Congreso —Representantes y Senadores—, Trump ha “desgobernado” al país y ha roto la hegemonía internacional que EUA logró desde 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.
De nueva cuenta, el Estrecho de Ormuz —por donde, en los lejanos tiempos de paz transitó el 25% del petróleo y el gas natural planetario—, se convierte en el centro de la disputa.
Hoy las tierras de América del Norte, que dieron protección y un hogar a los inmigrantes, han aumentado brutalmente —vale el calificativo— en extensión despojando a México de más de la mitad de su territorio…
El tema es doblemente complejo porque esos nacionalismos cerrados actuan como agentes anti occidentales y, a la vez, cuestionan las raíces mismas de la cultura política democrática consolidada a escala global.
Trump, después de tratar de glorificarse en una serie de actos con motivo del CCL aniversario de la Declaración de Independencia, presentó, una vez más, su propósito de tener en sus manos la isla más grande del mundo: Groenlandia…
Seguimos viviendo en un mundo fundamentalmente desprovisto de paz duradera. Un efecto dominó sombrío se extiende por las fronteras.
Así encontramos qué ante la posesión de tierras americanas, ya Isabel la Católica instruía en su testamento velar por los derechos de sus súbditos de Nueva España.
En la teoría clásica se postula que la democracia es una forma de organización política del Estado, en la que el pueblo toma decisiones en ejercicio de su soberanía, de manera directa o a través de sus representantes.
A diestra y siniestra, para la izquierda la democracia solo existe cuando ella gana, cuando no es fraude. Sin dejar de lado que el ejercicio de la democracia implica que no siempre los votantes y los que adecuan el uso de las urnas actúen correctamente.