Mexicanizar más a México
Con amor y respeto por México, aceptamos y admiramos lo internacional y tenemos mucho respeto por todos los pueblos de la Tierra.
Con amor y respeto por México, aceptamos y admiramos lo internacional y tenemos mucho respeto por todos los pueblos de la Tierra.
Las crisis golpean de manera diferenciada a unos capitalistas y a otros, y a unos países y otros.
Las prisas los están llevando a una situación de copy/paste con redacciones presurosas negociadas en la Junta de Coordinación Política.
Piensan que no nos dimos cuenta de la creación de un “principado” a favor de un jefe de Gobierno que impone un funcionario a su servicio.
Se quiso evitar “poner en riesgo la certeza en los resultados electorales preliminares”.
Debemos aceptar que los gringos no nos quieren ni a nosotros ni nuestros productos.
Pone en jaque millones de fuentes de trabajo en México y juega con el futuro de millones de mexicanos indocumentados.
Inquietud vaticana de conferir un rostro humano a la economía y la política internacionales por encima de cualquier interés.
La sociedad permaneció prácticamente olvidada en el rescate de sus garantías comunicativas básicas.
Trump no garantiza nada bueno, en tanto en nuestro país continúa la crisis, la debacle de la partidocracia que naufraga sin novedades.
México va a sufrir más de un quebranto, pero a mediano plazo le habrá hecho un gran favor al liberarlo de la apabullante dependencia del mercado estadounidense.
La mayoría de los mexicanos piensa que no se va totalmente preparado para encarar los retos que generan las propuestas racistas y de odio.
Las cosas se pondrán interesantes, el juego está en marcha.
Estados Unidos echó por tierra la bandera de la tolerancia, la libertad y la democracia que esta nación decía defender.
Los principales temas de negociación ya los decidió, a su manera grotesca, proteccionista y xenófoba, Donald Trump, en favor de los productores del vecino país.
El Ejecutivo federal debe hacer valer esas y otras armas jurídicas a fin de defender la dignidad nacional.
Racista, nacionalista, belicoso, arrogante, dueño de una elocuencia de mala leche pero que funciona muy bien en los medios.
Nuestra posición en materia internacional ha demostrado que podemos defender con valor y gallardía nuestra soberanía.
Apoyaremos de manera irrestricta a quienes hoy están exigiendo justicia.
Hay deudas que se cobran tarde o temprano y este parece ser el caso de Calderón con los Moreira: los protegió de un fraude escandaloso y ahora les pide impulsar a su amigo Guillermo Anaya.