La tragedia del poder en Venezuela

Si William Shakespeare hubiera vivido en los días que corren sin duda ya habría escrito una más de sus tragedias, basado en lo que sucede en tierras venezolanas desde que Hugo Chávez se hizo del poder en la República Bolivariana. Nada extraño para el bardo inglés, pues su tema preferido siempre es el del poder. Lo trágico de los llanos venezolanos es la lucha del día a día por el maldito poder. El asunto se complica porque una de las partes en disputa se semeja cada vez más a los erizos, con los que es imposible dialogar, pues ellos no buscan responsables, sino culpables, por lo mismo utilizan un lenguaje rimbombante –¿se acuerda como hablaba Hugo Chávez?, igualito vocifera Nicolás Maduro, que se ha posesionado de las formas y maneras del fanático de Fidel Castro–, prosopopéyico, que en lugar de tratar de convencer acusa y señala con el dedo.

Dilma Rousseff: “No renunciaré”…”Volveré”

Hace 73 años, Stefan Zweig (Viena, Austria, 28 de noviembre de 1881-Petrópolis, Brasil, 22 de febrero de 1942), el famoso escritor de origen judío, novelista y best seller de la época, dramaturgo, periodista, biógrafo, pacifista y activista social, escribió un libro —uno de los últimos antes de que se suicidara en compañía de su esposa en el país del rojo palo de Brasil que semeja una brasa— que se antoja de la mayor actualidad: Brasilien. Ein Land der Zukunft (Brasil, un país de futuro).