Estado fallido
Todo pareció estar apegado al libreto de una obra de teatro del absurdo.
Todo pareció estar apegado al libreto de una obra de teatro del absurdo.
Una clase política que ve en la tragedia nichos de oportunidad de negocios inmobiliarios y un apetitoso agio electoral.
Hay mucho que reclamar al cardenal Norberto Rivera por su falta de liderazgo y desdén ante esta tragedia.
Nos sentimos agredidos por el gastadero gubernativo en propaganda que solo sirve para una cosa: para nada.
Incredulidad sobre el manejo de los recursos por el gobierno de la república.
Ya es hora de que todos los partidos se rasquen con sus propias uñas y que los contribuyentes ya no destinen un peso más de sus impuestos para su financiamiento.
El gobierno en todos sus órdenes deberá de ser muy eficaz, eficiente y transparente en el manejo de los apoyos.
En el caso de los eventos naturales provocados por la destrucción de la naturaleza, es posible no solo prevenir y mitigar sus efectos, sino ir a las causas que los provocan.
Nada se hará hasta que una inconcebible aglomeración de 30 o 40 millones se convierta en una trampa mortal.
Solo las empresas están enteradas de cuánto vendieron o recibieron con destino a los damnificados, porque ni los donadores ni el público en general lo sabe, ni tampoco a dónde se entregaron esos recursos.
Puente entre los damnificados y los brigadistas
Frente a esta tragedia, las necesidades de las víctimas y damnificados deben ser el centro de la reconstrucción y las cuestiones partidistas deben ser relegadas a un plano secundario.
El sismo del 19 de septiembre dejó un saldo de 228 muertos en la Ciudad de México, en tanto que 69 personas fueron rescatadas con vida.
Graco Ramírez y los alcaldes alcanzaron diez acuerdos a favor de la población y empresas afectadas por el sismo.
El votante actual es mucho más sofisticado, ha aprendido después de 30 años de desarrollo de una sociedad mucho mejor organizada, no necesariamente partidista.
“Aunque no hay precisión hacia dónde, ni cómo, pero las cosas no pueden seguir como están o han estado a lo largo de todos estos años.”
El apoyo de grupos rescatistas de diferentes partes del mundo es un testimonio de fraternidad inapelable.
La reconstrucción no puede, no debe politizarse con fines electorales.
Guiones con música melodramática.
Malsana competencia entre las bancadas partidistas en el Congreso y, obviamente, en los medios de comunicación.