Con-trabajo luchando por la vida
Agarran pesos, dólares y hasta euros les han dado, que van a que les cambien en un negocio por el rumbo del Malecón donde de repente se los trincan con el tipo de cambio.
Agarran pesos, dólares y hasta euros les han dado, que van a que les cambien en un negocio por el rumbo del Malecón donde de repente se los trincan con el tipo de cambio.
Por cierto, los tres —más otros queridos amigos, Lauro Leal y el artista ucraniano Artyom Shlapachenko— ilustran con sus fotografías mi libro “Irreverente”, editado por la UANL.
A nivel nacional las coaliciones son un galimatías donde a pesar de que los ideólogos de Sí por México y otros membretes insistan en que va a haber una especie de certificación hasta el momento son jaloneos que están volviendo jirones las garras de muchos.
En una entrevista de esas rápidas de preguntas y respuestas cortas que le hizo un colega chilango, Tatiana dice con toda su boca que, si el presidente le ofreciera una secretaría de Estado, ella la rechazaría.
Lo primero que Romo dijo en respuesta a mis artículos fue que esos cenotes se los había dado el gobierno de Peña Nieto “en custodia”, a lo cual le respondí que con 70 millones de años a cuestas, ni que fueran unos cenotitos para que necesitaran que él anduviera de su pilmama.
Que la alianza PRIAN –única posibilidad de que le hicieran cosquillas a la alcaldesa de Escobedo– no se concretaría debido al migajero en que la “santísima trinidad” tiene convertido al partido blanquiazul en NL.
Les platico: En lo único que coinciden todas éstas alternativas es en que estamos ante uno de los gobiernos más fallidos en la historia de México y hay qué abreviar su hegemonía absolutista.
Para esta hidra de dos, tres o más cabezas a la que me cito como fuente, habría sido un madrazo bien cabrón, si Mauricio Fernández compitiera por la gubernatura por el lado del PAN.
Es que raros son los casos de universidades que se hayan tomado la molestia de capacitar a sus docentes en la —esa sí— nueva realidad de las clases a distancia. Y a sus alumnos, menos.
Como los salmones, decidió nadar contra la corriente, a diferencia de los que lo hacen siguiendo la corriente —que apenas sobreviven— y los que no nadan y por ende, se murieron o se van a morir, económicamente, claro.
Comuneros de Tizimín, Yucatán, cansados de denunciar infructuosamente por las vías legales el robadero de agua subterránea de la empresa Enerall —propiedad de Poncho Romo— salen a las calles desafiando al bicho y a las autoridades sanitarias.
¿Que Rocío Nahle se siga burlando de él, dándole a su compadre Hayek toneladas de pesos a través de los contratos a modo que le pone en bandeja para obras inútiles en las plantas de Pemex en Pajaritos, Veracruz?
Estos cuates se despachan con los sueldos que ya les platiqué la semana pasada y no acatan ningún lineamiento de corte electoral, porque en la superficie son gestores del bienestar de los pobres.
Y mientras el PRI, PAN, PRD y los otros grupúsculos satélites que gravitan alrededor de la órbita de los partidos “grandes” están amarrados a los tiempos, leyes y formas electorales, los “siervos” se mueven libremente por todo el territorio nacional.
A algunos vengativos que lo son y bien consumados, les da pena admitir que lo son. A mí no, porque creo que es un deber advertírselos a los que se me acercan con una intención esbozada tras la espalda.
Con la llegada del alcalde “independiente” y de su cabildo de focas aplaudidoras, el prestigio que le costó más de 40 años ganarse, se está perdiendo y el clamor generalizado de los sampetrinos es que no ven la hora en que Miguel y sus secuaces se vayan por donde llegaron.
Contrario a lo que sucede hoy, cuando las vías del ferrocarril son tomadas a mansalva por “maestros” y otros grupos rebeldes, en la revolución eran las fuerzas leales al gobierno las que boicoteaban el paso de los trenes.
En el oficio del periodismo, los amigos y los enemigos se ganan con la misma velocidad. Eso se lo escuché una vez a don Julio Scherer García.
Por eso la 4T está plagada de ineptos en todas las secretarías. Vaya, hasta al que era más o menos bueno para los negocios se volvió malo apenas lo absorbió el gobierno republicano morenista: Poncho Romo es hoy una sombra de lo que fue en sus años dorados.
Más allá de tener dicha evidencia como constitutiva de un delito, el discurso que AMLO utilizó para condenar a sus innumerables enemigos, debilitó el debido proceso en un modo tal, que cualquier fallo que se dicte será absolutorio.