Cambio de timón en la Ciudad de México
La seguridad ocupa un primerísimo lugar. Para nadie es un secreto que el crimen organizado ha sentado sus reales en la gran urbe.
La seguridad ocupa un primerísimo lugar. Para nadie es un secreto que el crimen organizado ha sentado sus reales en la gran urbe.
Fin de los contratos de protección que contribuyeron a la precariedad laboral y salarial de millones de mexicanos.
Prevalece la incertidumbre y el temor a perder la seguridad que ha permitido a la comunidad de naciones contener la amenaza de un conflicto de grandes proporciones.
El gobierno ya no será un simple facilitador del saqueo, un comité al servicio de una minoría rapaz.
El plan apenas dibuja intenciones, interpretaciones y suposiciones, porque se ha carecido hasta ahora de un verdadero y descarnado diagnóstico de la crisis de seguridad.
Considero que la estrategia de seguridad del gobierno anterior le falló a México, sin embargo, militarizar no es la solución.
El progreso en la globalización es imparable a menos de que no hagamos nuestra tarea de defender la libertad.
El reto para alcanzar un buen futuro es la formación de jóvenes con disciplina, flexibilidad, habilidad y capacidad para evolucionar frente a esos cambios.
Hoy el federalismo tiene raíz y prestigio, y con sus altas, y más con sus bajas, está infatigable, y como oposición será triunfante.
Lamentablemente nuestra nación es el país de la desigualdad y de la violencia.
Muchos mexicanos se tiran al paso del nuevo emperador, porque tiene todo el poder para abrir la llave.
La lucha por el poder o la transformación equilibrada de instituciones sólidas; entre la creación de reglas federalistas o una nueva dictadura.
El término “fifí” y otros de ese talante deberán ser eliminados del nuevo diccionario del poder.
Acciones concretas y con un compromiso firme por proteger los derechos de las mujeres en todos los ámbitos.
Se militarizará el país con la Guardia Nacional que, además, será auxiliar del ministerio público.
En la forma se diseñó un modelo republicano aunque no pasó de la simulación.
Un compás de espera que permitirá llevar a cabo una honda reflexión colectiva y una ponderación objetiva de los pros y los contras de la iniciativa.
Se debe agotar el diálogo y la construcción de consensos. Es más lo que nos une que lo que nos separa.
Una institución que no debe faltar en una democracia es la revocación de mandato.
AMLO no podrá evadirse de las consecuencias de gobernar el país.