Cárcel para dos líderes separatistas y el país sin rumbo
El Govern actúa de mala fe. Lo mismo que el inquilino de la Moncloa. Sus lugartenientes echan leña al fuego y se disputan el primer lugar de las incongruencias más exquisitas y repudiadas.
El Govern actúa de mala fe. Lo mismo que el inquilino de la Moncloa. Sus lugartenientes echan leña al fuego y se disputan el primer lugar de las incongruencias más exquisitas y repudiadas.
Carmen Calvo, que encabeza la negociación del PSOE con el Gobierno, también ha confirmado el pacto para unas elecciones en enero.
Última oportunidad del Gobierno para que el presidente catalán vuelva a la legalidad.
El Tribunal Constitucional había suspendido cautelarmente la medida, aprobada por el Parlamento regional desde el pasado 6 de septiembre.
Han puesto en marcha una campaña de propaganda victimista en la que llaman a Europa a “salvar Cataluña antes de que sea demasiado tarde”.
Puigdemont pide una reunión con Rajoy, además de dos meses para negociar, y aprovecha la misiva para atacar a las fuerzas de seguridad del Estado por su violencia.
Cataluña es una solución ignorada por el centralismo español, o un problema que ya lanzó la bola de nieve del separatismo.
Puigdemont está convencido que no tiene respaldo internacional ni capacidad suficiente para controlar la economía regional, ya como país, y, mucho menos, las fronteras.
Lo peor del caso es que todo puede empeorar: los radicales independentistas podrían radicalizarse aún más. El futuro es desconocido. Ni los más reputados augures saben lo que pueda ocurrir.
Propugnan que el presidente de la Generalidad levante la suspensión de la declaración unilateral de independencia.
Una marcha que reivindica una vez más la unidad de España.
El presidente de la Generalidad ha pedido el mandato “para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”, pero lo suspende para dialogar.
Desde el PDeCAT se intenta suavizar las formas y hablan de una declaración simbólica sin necesidad de votar el texto.
La organización cifra la asistencia en más de un millón de personas, mientras que sólo 350.000 se concentraron el 11 de septiembre para pedir la independencia.
Sembraron el terror contra un pueblo pacífico y desarmado. Hombres, mujeres y niños que pusieron el cuerpo y lograron una enorme victoria de votar contra viento y marea: Carlos Aznárez/Periodista catalán Resumen Latinoamericano.
En el 1-0 todos perdieron en la península. El Gobierno español por un lado, y el de la Generalitat por el otro.
Contará con la comparecencia de Carles Puigdemont, que valorará el 1-O y detallará sus “efectos”.
Ya no hay marcha atrás: es imprescindible meterle mano a la Constitución del 78, actualizarla para resolver problemas similares y otros que se presentarán en el futuro.
El Govern “sólo obedece al Parlament, nueva legalidad de Cataluña…” expresa el president Carles Puigdemont, en un desafío a las normativas nacionales.
Estaba entre los cuatro terroristas buscados por la Policía.