…Y si pierde arrebata
Las movilizaciones del 13 de noviembre, también estuvieron presentes en la derrota al presidente en la Cámara de Diputados, es un aspecto muy importante, se logró combinar la calle con el Parlamento.
Las movilizaciones del 13 de noviembre, también estuvieron presentes en la derrota al presidente en la Cámara de Diputados, es un aspecto muy importante, se logró combinar la calle con el Parlamento.
Si el resultado no se alcanza, si el objetivo no cristaliza por razones enraizadas en el ánimo de plegar a los demás al deseo adelantado, los hechos han de desdeñarse con la acción inmediata para que la propaganda retome su papel.
Hay un paralelismo entre ambas expresiones de ciudadanía: una es la razón expresada y otro el objetivo de fondo. En el 13N es la defensa del INE y dos semanas después la defensa de la gestión presidencial.
Como si no hubiera otras prioridades. Como si la inseguridad no estuviera escalando récords históricos de muertes violentas que sitúan a México en los números de países en guerra.
Las marchas han acreditado varios elementos de la evolución política entre el sistema de partido hegemónico e incluso de partido dominante, y la convivencia política plural con la sujeción a la ley del acceso a los cargos electivos.
Es muy alentador haber conseguido reunir en un solo objetivo democrático a cientos de miles de personas, a diversos grupos civiles e incluso a partidos en torno a la defensa de los logros democráticos.
Es muy peculiar la “forma” en que actúan estas izquierdas en el seno de MORENA, el Gobierno y la 4T, no tienen una expresión “pactada” o “negociada” como las tienen los grupos de las izquierdas en el gobierno de Lula en Brasil.
Se siembran los temas, se multiplican los distractores cuando surge alguna cuestión que puede capturar la atención nacional y se expande y difunde la narrativa desde el programa matutino de información gubernamental.
Se trata de un “paquete” para deshacerse del INE y restaurar el viejo “modelo” de control de las elecciones por el presidente, es en el mejor de los casos muy ingenuo o de plano una coartada para someterse a la voluntad de AMLO.
Un saldo preocupante porque se revela y revelará información que debía ser pública y no se incluye como tal, y también información reservada por razones de seguridad nacional que puede debilitar y dañar a las estructuras gubernamentales.
El gobierno lleva cuatro años trabajando en desvalijar la Constitución, la división de poderes y el Estado de derecho para que impere la “ley del ladrón”, secuestrar en el 2024 la democracia y construir un Maximato.
El poder presidencial, casi ha anulado al poder legislativo y también al poder judicial, al mismo tiempo que otorga un inmenso poder a los militares. Se trata de un Golpe de Estado.
Sin embargo, el intento de borrar las instituciones públicas del pasado no se limita a ese ámbito, sino que incide en las estructuras fundamentales del Estado mexicano, marcadamente las de carácter político.
Ante la evidencia de que perderían la votación, Ricardo Monreal propuso regresar a Comisiones el Dictamen y suspender la discusión y votación. Le salvó la cara al presidente y le evitó una derrota estrepitosa.
Para López Obrador esa reforma es decisiva. Por eso ha utilizado toda la fuerza y violencia política que le da el poder para doblar a diputados y senadores.
Todo ese panorama tiene muchos rasgos de golpe de Estado, donde los poderes civiles, con cada vez más débiles y se les coloca entre los “enemigos opuestos al pueblo y sometidos a los conservadores”.
Desde luego que nadie tenía en el horizonte la aparición de la pandemia del nuevo coronavirus y sus consecuencias para el funcionamiento del mundo y las actividades políticas, económicas, sociales y culturales de cada nación.
Si haces periodismo -como crees que lo haces- hazme el favor de reportar que Salinas de Gortari llegó a su 4º informe con 76 por ciento de aprobación y que AMLO arriba al mismo acto con un 61 por ciento.
Si se delineó ese curso de acción, no sorprende que el movimiento ocurra en ese sentido; sólo se confirma la plasticidad que pretende otorgarse al texto constitucional, para que el significado prístino de las palabras tenga otro sentido y otro alcance.
También he conversado con amigos muy lúcidos y agudos, que incluso votaron por AMLO y ahora están buscando qué hacer para derrotarlo. Alguno de ellos dice que el acuerdo principal del momento es hacer todo lo necesario para lograr ese objetivo.