Aquelarre electoral
Campea el pragmatismo, se olvidan los principios ideológicos, con tal de ganar la Presidencia de la República.
Campea el pragmatismo, se olvidan los principios ideológicos, con tal de ganar la Presidencia de la República.
Logramos tres mazacotes de champurrado político, materialmente sin documentos ideológicos.
El interés de tener y prohibir los denominados “actos anticipados de campaña” ha producido exactamente el efecto contrario.
El INE no ha sido capaz de explicarnos qué pueden hacer, o no, los candidatos a diversos cargos de elección popular, durante esta etapa.
“Uno encuentra un doble discurso, sobre todo cuando su gobierno propició la agudización de muchos problemas”: Rocío Arroyo. “Llevó el país a un proceso de globalización e impulsó las políticas causantes de muchos problemas en el país”: Arturo Huerta.
A los ciudadanos les interesa saber qué efecto tendrán las propuestas de los candidatos en su entorno familiar o laboral.
Renovarse o desaparecer es la encrucijada de los institutos políticos en México.
Los electores mexicanos no son tontos, los únicos engañados serán los candidatos o sus partidos.
El Poder Electoral, en una república democrática y federal, debe estar en el ámbito del poder federal.
Sus propuestas solo son lugares comunes, que a nadie importan.
Lo que está en juego no es menor. Es el futuro de los hijos de nuestros hijos. No podemos, no debemos equivocarnos.
José Woldenberg
Millones de spots en radio y televisión solo hacen que se caiga en un torbellino de ruido, que muy difícilmente puede configurar un espacio de propuestas.
Una nueva mayoría política no puede sostenerse sólo con la rabia y la indignación. Pero por ahí se empieza.
Parece ser un tema solo interesante en la teoría jurídica, en la especulación doctrinaria; sin embargo…
En la búsqueda del poder, solo muestran el grado de descomposición política que vivimos.
Las malas artes de la política se habrán de exhibir como es previsible.
Ganar a cualquier precio, falseando los hechos, olvidando promesas…
Spota habría de escribir que la crueldad de la imaginación se vio superada por la crueldad de la realidad.
Las obsesiones del poder, por el poder mismo, permiten que se reúnan el agua y el aceite en la misma fórmula.