México: La eterna tentación de volver a empezar
Cuando las instituciones dependen excesivamente de una persona, la estabilidad puede parecer fortaleza cuando, en realidad, contiene fragilidad.
Cuando las instituciones dependen excesivamente de una persona, la estabilidad puede parecer fortaleza cuando, en realidad, contiene fragilidad.
Sería cómodo atribuir estos hechos exclusivamente a estudiantes violentos, familias disfuncionales o autoridades escolares incapaces.
Pensar no significa acumular información. Tampoco consiste en tener una opinión sobre todo. Es una actividad mucho más exigente…
Toda sociedad transmite conocimientos porque necesita preservar lo aprendido. Cada generación recibe una herencia intelectual, científica, histórica y cultural que no construyó por sí misma.
La educación es quizá el ejemplo más evidente. Durante generaciones construimos sistemas escolares basados en la transmisión de información, la memorización, la repetición y la obediencia intelectual.
Convertir al teléfono en el principal responsable resulta una explicación demasiado cómoda para un problema en el que intervienen rezagos estructurales, deficiencias institucionales, pérdida de hábitos de estudio y una creciente fragilidad en los procesos de aprendizaje.