Política de la banalidad, gobierno de apariencias
Y como se vieron poquísimas personas, porque era una hora muy temprana, la presidente dijo: “¡Esa es la marcha!”, falseando, y agraviando, a los trabajadores del sector salud.
Y como se vieron poquísimas personas, porque era una hora muy temprana, la presidente dijo: “¡Esa es la marcha!”, falseando, y agraviando, a los trabajadores del sector salud.
Una política pensionaria financieramente conveniente puede resultar jurídicamente cuestionable si el instrumento elegido excede las facultades administrativas.
Edición correspondiente al domingo 25 de octubre de 2026.
En sus ochenta y tres años de existencia el Seguro Social ha crecido y sus servicios médicos han ido de precarios a medianos y mejores, sin llegar a la excelencia, salvo en casos excepcionales que merecen mucha atención de la prensa.
Dicho de otra manera, desde las entrañas del sector que López Obrador dijo que al final se su sexenio sería mejor que en Dinamarca, se denuncia y evidencia la demagogia oficial: la salud pública en México es un desastre…
Del presupuesto resultante, se pagan sueldos de todo el personal, insumos para el funcionamiento de cada clínica y hospital, los tratamientos de cada usuario, las pensiones y jubilaciones, la infraestructura (mantenimiento e inversión).
Trabajadores del IMSS activos y pensionados, se han dedicado últimamente a paralizar el tránsito vehícular de la Ciudad de México -que de por sí no es nada fluido- con sus marchas y manifestaciones.
En México, en nuestra Patria, enfermarse puede significar mucho más que enfrentar un diagnóstico. Para millones de familias representa también una amenaza económica que pone en riesgo sus ahorros, su patrimonio y, en ocasiones, su propia subsistencia.
En septiembre llegaron a realizar siete protestas en apenas dos semanas. Siete. En el país que iba a tener el mejor sistema de salud del mundo, los trabajadores tienen que salir a manifestarse para pedir con qué atender a sus pacientes.
Si los recorridos presidenciales exhiben faltantes de fármacos y equipos descompuestos o inexistentes, la tesis oficial pierde sustento empírico y queda reducida a una postura política.
Los trabajadores rechazan con toda razón, el incremento salarial de 2.6% al salario tabular y es una trampa el incremento a prestaciones, con el objeto de que el gobierno manipule y diga que hubo un aumento mayor.
El contraste entre el discurso oficial de “salud como en Dinamarca” y la práctica cotidiana de dirigentes que acuden a instituciones como el Hospital ABC, Médica Sur o la red Ángeles ha reactivado un debate que ya venía fermentando en las redes.
Se trata de digitalizar los centros y clínicas de salud y hospitales, formular expedientes médicos electrónicos y automatizar la cadena de distribución de medicamentos desde el proveedor hasta el paciente.
Análisis de los temas sobresalientes que se discuten en redes sociales.
La presidenta reconoció que las demandas laborales son legítimas, pero consideró que las denuncias sobre suministro son un asunto independiente, que debe revisarse en cada unidad médica. Los trabajadores sostienen lo contrario.
Lo que comenzó como inconformidad por un aumento salarial se convirtió en un movimiento nacional que el gobierno no logra encuadrar. En un video difundido en X, la presidenta Claudia Sheinbaum responde que las protestas de los trabajadores del IMSS no se deben a lo que expresan en plantones y bloqueos, sino a “otros temas”. Seguir Leyendo
No acaban de entender en esta denominada 4T, que es atender dignamente a un paciente, han presumido o, mejor dicho, han mentido por más de ocho años sobre el cambio en la salud pública.
La función manifiesta de un espectacular que denuncia deficiencias en el IMSS es, se puede aceptar de buena fe, informar a la ciudadanía; su función latente, la que opera sin necesidad de declararse, es de posicionamiento electoral.
Si eres enfermo crónico y vas cada mes por las mismas medicinas, tienes que agendar cita solo para que te firmen la receta. Aunque el protocolo ya esté aprobado desde hace años.
Este fenómeno plantea una pregunta esencial para la economía política: ¿cómo puede una política salarial exitosa en términos sociales y redistributivos coexistir con una desaceleración del empleo y un aumento de la informalidad?