Continúa el posdebate
Para los seguidores de los candidatos ganó su “gallo”, no reparan en los yerros o deficiencias sino que dan por hecho y por dogma que su aspirante arrolló.
Para los seguidores de los candidatos ganó su “gallo”, no reparan en los yerros o deficiencias sino que dan por hecho y por dogma que su aspirante arrolló.
En muchos casos los aspirantes son conversos que adoptaron otras ideas luego de vivir en el error.
Algunos asumen los comicios como si se tratase de una guerra, del todos contra todos, con esa premisa solo se exalta el fanatismo.
Los conversos encontrarán argumentos para justificarse, finalmente no es un asunto de la divinidad sino del poder.
En su momento habrán de debatir; en dichos ejercicios suele ganar el carisma más que las ideas concretas.
Muchos candidatos van de trapecio en trapecio para demostrar su elocuente ignorancia.
Seguramente algunos aspirantes se van a centrar en cuestionar, denostar y adjetivar a sus oponentes, lo que no sería extraño.
En la actualidad, el tricolor anda mal y de malas con Enrique Ochoa Reza, sin experiencia previa en lides partidistas.
La realidad cruda muestra las cosas de esa manera, la izquierda a la derecha y viceversa, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies.
Se registran hechos que parecen ser prehistóricos como si el Homo sapiens hubiese bajado ayer del árbol.
Todos los días se conocen encuestas, mecanismos de la comunicación política, que retratan el día a día en torno a la futura elección.
Muchos actores políticos son ignorantes de las normas vigentes, un alto número de ellos no saben ni cuántos artículos tiene nuestra Carta Magna.
Quien beba de la copa de la soberbia y el exceso de confianza puede sufrir un sonoro revés.
Es un ignorante del derecho y borra de un plumazo la historia de la migración que resulta fundacional para forjar su nación.
Esperamos conocer a detalle proyectos de nación que suelen ser desdeñados por los actores políticos.
Escuchamos ocurrencias, lances publicitarios y palabras huecas.
El antiguo régimen parece quedar intacto, cambian sólo nombres.
Aun la fraternidad es una utopía, pero un mundo sin ella sería un planeta sin alma.
Las malas artes de la política se habrán de exhibir como es previsible.
Parecen ser, en gran medida, pieza de museo o un vago referente que pierde sentido.