El derecho a la migración
Llevamos décadas exigiendo derechos para los migrantes mexicanos en Estados Unidos y es un acto de congruencia ofrecer lo mismo a todos aquellos que lleguen a nuestro país.
Llevamos décadas exigiendo derechos para los migrantes mexicanos en Estados Unidos y es un acto de congruencia ofrecer lo mismo a todos aquellos que lleguen a nuestro país.
Las tres dimensiones que tienen que ver con la seguridad siguen sin articularse: política, derechos humanos y fuerzas policiacas y militares.
Los signos de alarma conviven con aquellos que presagian un mejor futuro.
Es un derecho soberano del Estado mexicano fijar las normas de inmigración y, desde luego, estas no pueden ser violentadas.
Aproximadamente dos por ciento del total de la población mundial se ha desplazado a otro país o región.
La gente alza la voz cada vez más alto y defiende mejor sus derechos, o al menos eso creemos.
La caravana migrante tiene su origen en Centroamérica cuyo mayor contingente es de ciudadanos hondureños que pretenden realizar una travesía por nuestro territorio nacional donde uno de ellos pretenderán ser aceptados para quedarse a radicar en nuestro país y la mayoría intentara hacerlo en la Unión Americana.
Mecanismos de consulta que no nos son comunes, pero a los que en el mediano plazo nos tendremos que acostumbrar.
Acciones de funcionarios de gobierno y fuerzas de seguridad mexicanos mostraron una injustificable incompetencia.
Remedios Varo y los migrantes
Quizás el nuevo gobierno le mande a la señora Gordillo un personero para desearle feliz jubilación.
Ha empezado ya a definir lo que don Daniel Cosío Villegas calificó como el estilo personal de gobernar.
Frente a este panorama, el gobierno debe asumir con firmeza una postura: distanciarse de una actitud que ve la migración como un problema de seguridad.
Peña Nieto debió rehusar acatar la orden imperial y espetarle a Trump la legalidad emanada de cinco instrumentos fundamentales del derecho internacional.
¿Cuenta el Estado mexicano con la factibilidad de buscar a las personas desaparecidas y procesar a los responsables?
Debe haber al menos un referente teórico y jurídico que nos permita avizorar hacia dónde vamos.
Por la necesidad de desecar el lago Nabor Carrillo, se han destruido más de cien cerros.
Hay que reconocer los esfuerzos a favor de los derechos humanos de todos los guerrerenses y muy en particular para los periodistas.
Falta mucho por hacer a fin de cerrar esa herida sangrante que gravita sobre el imaginario colectivo de los mexicanos.
Es imperativo luchar por que los políticos en México y a escala global piensen con visión de largo plazo.