Estado fallido
Todo pareció estar apegado al libreto de una obra de teatro del absurdo.
Todo pareció estar apegado al libreto de una obra de teatro del absurdo.
Una clase política que ve en la tragedia nichos de oportunidad de negocios inmobiliarios y un apetitoso agio electoral.
Hay mucho que reclamar al cardenal Norberto Rivera por su falta de liderazgo y desdén ante esta tragedia.
Nos sentimos agredidos por el gastadero gubernativo en propaganda que solo sirve para una cosa: para nada.
El sistema federal es el que ha prevalecido en el transcurso de la historia de México independiente, solo interrumpido durante un decenio (1836-1846).
Incredulidad sobre el manejo de los recursos por el gobierno de la república.
Ante las violaciones a derechos humanos, hacer vigentes aquellas garantías a las que hace mención nuestro texto constitucional: prevenir, investigar, sancionar y reparar.
Cada nombramiento debe cumplir los requisitos técnicos, particulares y específicos del encargo.
Seguimos padeciendo una democracia cara sin los resultados esperados por la sociedad.
Con ello, la cultura y la comunicación acelerarán la pérdida de su carácter social de dinámicas comunitarias y permanecerán convirtiéndose en meros productos “fragmentados”.
Ya es hora de que todos los partidos se rasquen con sus propias uñas y que los contribuyentes ya no destinen un peso más de sus impuestos para su financiamiento.
Los grandes personajes de la historia fueron hombres de su tiempo, humanos que como tales registran máculas, nunca dioses.
El gobierno en todos sus órdenes deberá de ser muy eficaz, eficiente y transparente en el manejo de los apoyos.
En el caso de los eventos naturales provocados por la destrucción de la naturaleza, es posible no solo prevenir y mitigar sus efectos, sino ir a las causas que los provocan.
Nada se hará hasta que una inconcebible aglomeración de 30 o 40 millones se convierta en una trampa mortal.
El país entero debe preguntarse si no habrá llegado el momento de analizar la manera antidemocrática en que los ministros son designados a propuesta de los presidentes en turno y avalados por el Senado.
Solo las empresas están enteradas de cuánto vendieron o recibieron con destino a los damnificados, porque ni los donadores ni el público en general lo sabe, ni tampoco a dónde se entregaron esos recursos.
Quien hoy vaticine un triunfador para 2018, se equivoca.
Mariano Rajoy mandó sobre los catalanes a la Guardia Civil, y desató la violencia contra lo que hasta entonces habían sido manifestaciones pacíficas.
Frente a esta tragedia, las necesidades de las víctimas y damnificados deben ser el centro de la reconstrucción y las cuestiones partidistas deben ser relegadas a un plano secundario.