Banales, costosos y deformados
Urge revisarlos para resolver sobre su existencia.
Urge revisarlos para resolver sobre su existencia.
Por Olga Sánchez Cordero
La Constitución Política de la Ciudad de México protege los derechos de las mujeres. Se reconoce el derecho a que todas las personas puedan ejercer plenamente sus capacidades.
Los señores Videgaray, Gutiérrez y Mendoza tienen el gigantesco compromiso de atender una agenda que no sólo se atañe al tema migratorio.
Esta constitución es compleja y su discusión debió de requerir más tiempo.
Una genuina democracia responde a la voluntad de la ciudadanía, se construye con ella, a favor de ella, desde ella.
Estos hechos reales de nuestra historia deben recordarse siempre para no volver a errar.
Seguro van a multiplicarse las campañas de manipulación, el reguero de medias verdades y mentiras absolutas hasta el infinito.
Los que no tengan mucha resistencia van a rezagarse desde los tramos iniciales o hasta abandonarán la justa.
El coahuilense Narro es uno de los pocos integrantes del gobierno federal que no tiene puntos negativos.
Es necesario fortalecer el Estado, incentivar la competencia, construir un sistema eficaz y disminuir la posibilidad de un conflicto electoral.
Moderó su posición frente a México, pero sus intenciones hostiles no han variado ni un solo ápice.
Llegarán a México con las consecuencias de interrumpir su proyecto de vida.
Esa es la línea política que considero debe adoptarse en estos momentos.
Lo que se presenta como prudencia del gobierno mexicano es una respuesta diplomática.
En las entidades federativas la implementación va muy lenta y en algunos casos sin movimiento alguno.
Tejen y destejen verdades y mentiras para hacer prevalecer sus intereses, sin importarles el grave daño que causan.
Se está transformando la plaza cívica en el espacio más rentable de la ciudad destinado a ferias, exposiciones y espectáculos públicos.
La inseguridad no se resuelve a balazos.
Primero amenaza, si el adversario cede, lo avasalla. Si resiste con firmeza, entonces empieza a negociar.
Esa presunta generosidad es también un acto de precampaña de Margarita Zavala, precandidata del PAN.