Que México deje de ser sinónimo de violencia
A finales de los 60, en México se hablaba de una “epidemología del crimen”, México es “atávico, muscular y violento”. Hoy las cosas siguen igual o peor.
A finales de los 60, en México se hablaba de una “epidemología del crimen”, México es “atávico, muscular y violento”. Hoy las cosas siguen igual o peor.
Se retarda la ejecución de una orden de aprehensión a fin de favorecer las condiciones para que el imputado eluda la acción de la justicia.
Se impone llevar a cabo trabajos de campo y penetrar en los lugares donde las víctimas podrían estar siendo ocultadas.
“La percepción de inseguridad ha crecido, pero uno es el delito y otro el miedo al delito. Son cosas diferentes”, dijo Renato Sales, titular de la CNS.
Qué fue lo que sucedió a lo largo de la inefable guerra sucia…
Si son responsables deben ser sancionados conforme a derecho y con un debido proceso.
Se ha acentuado el afán oficial de ocultar la verdad.
Increíble pérdida de memoria de estos panistas, ya tan pronto se olvidaron de sus “acciones”.
El binomio seguridad pública y derechos humanos está estrechamente vinculado con los ideales de una sociedad civilizada y democrática.
El PRI está urgido de presentar una cara distinta hacia el electorado, y le viene bien sancionar a algunos de sus distinguidos miembros.
El 2 de octubre y el caso Ayotzinapa están unidos por un hilo conductor: no se ha castigado a los autores intelectuales y materiales de estas tragedias.
Organismos de la sociedad civil coincidieron en que la intervención de la CoIDH podría representar la oportunidad de que este caso no quede impune.
A casi dos años de la desaparición de 43 normalistas, la CNDH detectó nueve observaciones a las investigaciones por el caso Iguala.
Como bien matizó el columnista Salvador García Soto durante la mesa de análisis que compartimos, cada miércoles, en el noticiero radiofónico de Óscar Mario Beteta, no es sólo la corrupción la que explica la derrota del PRI en las pasadas elecciones, sino la impunidad.
Queda claro que cada partido pone en práctica estrategias para, en primer lugar, mostrarse como el verdadero satisfactor de las necesidades y demandas del electorado