A Confusão Brasileira
Ahora, aún oficial y definitivo, el resultado todavía no es realidad del todo. El derrotado puede acudir todavía al Tribunal Superior Federal para anular las elecciones por cualquiera de las salidas legales.
Ahora, aún oficial y definitivo, el resultado todavía no es realidad del todo. El derrotado puede acudir todavía al Tribunal Superior Federal para anular las elecciones por cualquiera de las salidas legales.
El contraste con la última fotografía es nítido. El promedio de cinco encuestas de TResearch y Mitofsky daba a Flávio 50.9 por ciento y a Lula 49.1, y Datafolha y Quaest lo ubicaban 51 contra 49.
El mapa del voto muestra dos electorados separados por creencias, territorio y género.
De hecho, en la primera vuelta de las elecciones en octubre, el bolsonarismo (liderado por el Partido Liberal y Flávio Bolsonaro) se impuso en 15 estados y el Distrito Federal, logrando victorias en bastiones clave como São Paulo…
Según un cálculo propio con las cifras de la tabla, el crecimiento acumulado de México entre 2025 y 2027 sería de cerca de 3.8%, frente a 7.5% de América Latina, 10.3% del mundo y 13.1% de los emergentes.
Bolsonaro, han dicho los conocedores, representa las posiciones de la ultraderecha brasileña, más trumpista que el colombiano De la Espriella o Milei en Argentina.
En Brasil las encuestas eran para Lula, pero quedó arriba Bolsonaro, en España Pedro Sánchez se cuelga de un clavo ardiendo (el desalojo de la anciana Maricarmen) y adelanta las elecciones en desesperado intento por conservar el gobierno.
En la presente elección, además de elegir al titular del Ejecutivo, se hizo lo propio con los gobernadores de los 26 estados y el Distrito Federal que componen el país, 513 diputados federales, dos tercios del Senado (81 senadores) y asambleas regionales.
La boleta genérica mide el voto nacional, no los escaños. Texas, Misuri, Carolina del Norte, Ohio y Utah estrenan mapas distritales que favorecen a los republicanos, y solo California, con su Proposición 50, compensa en parte.
La elecciones del domingo pasado en Brasil tuvieron un largo preámbulo con la participación de la imagen religiosa.
Lo grave no es el error, sino su reincidencia. En 2022 las encuestas más conocidas subestimaron a Bolsonaro en la primera vuelta, y en 2018 ya habían quedado por debajo de su votación real.
El primero es que la promesa de la seguridad ha podido más que los discursos de los derechos, aunque apostar por estos mensajes, que suenan bien, representa un suicidio para los países latinoamericanos.
La invención del del acrónimo BRIC, en 2001 por Jim O’Neill, economista en jefe de Goldman Sachs, acrónimo al que en 2011 se añadió la letra S para incluir a Sudáfrica, que identifica a los mencionados países…
En Italia triunfó la derecha más radical, con sesgo fascista; en Francia la derecha más intransigente es la segunda fuerza, desde hace varias elecciones generales o parciales.
Lo ha hecho en medio de un imponente dispositivo de seguridad.
Y fue el dilema ante las urnas lo que para Loyola Brandão explica el alto abstencionismo, “más de 20 por ciento, igual a 30 millones de electores, junto a los votos nulos y en blanco”.
Para Boff, el clima de violencia en Brasil “es sólo el comienzo”. “Después vendrá un golpe dentro del golpe. Varios ministros son generales muy violentos y hay una diferencia que apuntar”, destacó.
No ha cesado de ofender a los “indios hediondos, no educados y no hablantes de nuestra lengua y a haitianos, senegaleses, bolivianos y todo lo que es escoria del mundo”.
Brasil: Triunfo de Jair Bolsonaro
La prudencia no es una regla, es más bien como un arte.