Medias verdades y mentiras absolutas
Seguro van a multiplicarse las campañas de manipulación, el reguero de medias verdades y mentiras absolutas hasta el infinito.
Seguro van a multiplicarse las campañas de manipulación, el reguero de medias verdades y mentiras absolutas hasta el infinito.
Conforme se acerque la elección de 2018 se podrá ver cuántos adquirirán su carnet de tránsfugas.
Se alienta la unificación porque finalmente antes de las creencias, ideologías o condición social somos mexicanos.
Es letra muerta porque el empoderamiento de la impunidad y la corrupción parecen romper todos los récords.
Nunca se enteró de la lucha de Martin Luther King ni leyó aquel magnífico discurso Yo tengo un sueño.
Trump no garantiza nada bueno, en tanto en nuestro país continúa la crisis, la debacle de la partidocracia que naufraga sin novedades.
No sé hasta qué punto se exhibe la ingenuidad o la perversidad o ambas cosas.
En México cunde la desmemoria y regularmente todo queda a manera de catarsis en las redes sociales.
El daño está hecho y habría que agregar las malas señales que se envían desde el vecino país del norte.
Año de miles de homicidios dolosos en nuestro país; la corrupción e impunidad se han incrementado.
Aun con todos los signos atroces, es conveniente evocar la caja de Pandora que, si bien dispersó los males, se mantuvo la esperanza.
Más de cien mil muertos y violaciones a los derechos humanos, obituarios, elegías, inconformidad. Balazos.
El liderazgo parece que se eclipsó prematuramente, los efectos del desgaste son evidentes y el saldo no alcanza para festejos.
Contó con el respaldo del general Lázaro Cárdenas del Río, a quien calificara de una “leyenda viviente”.
La capacidad de indignación no debe perecer ni ahora ni nunca.
Muchos votantes norteamericanos optaron por despreciar la inteligencia para elegir a un miserable.
Cualquier ficción palidece ante el cuadro de nuestra realidad.
Paz dijno de Los recuerdos del porvenir que “es una de las creaciones más perfectas de la literatura hispanoamericana contemporánea”.
La muerte se concebía no como una fuerza natural y salvaje, sino como un elemento de la realidad social.
Siempre puso un toque personalísimo que lo proyectó como un profeta que tiraba plegarias.