Las revoluciones no mueren
Todas tienen un inicio explosivo, un desarrollo complejo y un final donde se llega a un nuevo orden.
Todas tienen un inicio explosivo, un desarrollo complejo y un final donde se llega a un nuevo orden.
La mexicanidad es más grande que los mexicanos, pero no puede existir sin ellos.
Con esta decisión, don Benito Juárez rendía un homenaje a don Valentín Gómez Farías y a don José María Luis Mora.
En cuanto al proceso de selección, este deberá regirse por mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
La semana pasada, Morena presentó su Proyecto de Nación 2018-2024, y algunas de sus propuestas han sido tema de análisis.
El mal llamado Frente Ciudadano por México no acaba de consolidarse porque en el PAN y PRD persisten diferencias de forma y fondo.
Con todo el espectro negativo que prevalece, es necesario participar, votar, reflexionar.
Nuestra imagen personal es parte de nuestra mexicanidad latente.
Sobreviven con vigor muchas de las Instituciones de la república, producto de esa movilización social hecha gobierno.
En el nuevo marco regulatorio de la reforma está indexado el retiro de los subsidios.
El proceso electoral empieza con instituciones débiles, deterioradas y desprestigiadas.
La idea misma de que el medio principal de recolección de firmas sea un teléfono inteligente impone barreras muy relevantes a los precandidatos.
¿Acaso no hace falta revisar y corregir el sistema electoral mexicano?
Continuará transformando a la población en consumidores cautivos; y a los ciudadanos en espectadores pasivos.
El buen periodismo
Estamos en una época de extrema violencia por querer reducir toda cultura a una sola.
Lo más importante es que debemos prepararnos para el “más allá” del TLCAN.
Trump tuvo actitud de desaire para nuestro presidente Enrique Peña Nieto, de ahí el esfuerzo fotográfico realizado personalmente por el secretario Luis Videgaray.
Las elecciones del 1 de julio de 2018 será uno en el cual las campañas serán sucias, muy sucias, escatológicamente sucias.
La perfidia aniquiló el principio de buena fe a la que tanto invocaba Platón como fundamento de la sociedad política.